Ausencia que duele, ejemplos que reconfortan

por Félix P. Peyrelongue

La noche del pasado 25 de agosto se apagó la vida del convecino Héctor "Vasco" Iragüen Pagate. En varias ocasiones intentamos exaltar su rol en la comunidad en éstas páginas. Su sincera negativa era reflejo de su modesto perfil, actitud que respetamos y valoramos siempre.

A modo de homenaje, por encima de la cercanía vecinal y el vínculo de auspiciante de "Mirá", amerita el tributo a su reconocida trayectoria.

Su labor como consignatario de hacienda comenzó con un tío. Luego trabajó en Casa Duhalde, Arrese, Massola y Cia, más tarde con la firma Pedro y Antonio Lanusse y finalmente con Alzaga Unzué. Sobresalía por sus conocimientos y su capacidad de discernimiento y selección de los animales, virtudes reconocidas en distintos ámbitos. Su Ganadera Los Vascos, con cuatro décadas de trayectoria, alcanzó merecido prestigio en toda la región.

Hace más de una década grabé programas televisivos en campos de la zona. Al revelar el origen pehuajense, era frecuente mencionar al "vasco Pagate". Gente de todas las edades y diferente condición social lo admiraban. Jamás escuché criticas o palabras en su contra. Por el contrario, conocer a Pagate era una carta de presentación confiable.

Simple, humilde, honesto, servicial. Querido y querible. De pocas palabras, las necesarias para transmitir y recibir energía positiva. Héctor, el buen vecino. Compartimos medianera durante 36 años. Siempre las mismas actitudes. Respetuoso de los demás como pocos. Dispuesto a extender una mano en las buenas y en las malas.

Tendría muchos gestos para señalar, pero basta honrarlo con lo expresado. Solíamos ir a Guanaco a escuchar misa los domingos, luego de cumplir algunas actividades laborales. Nos atraían los sermones del padre Vicario. Héctor tenía una especial manera de profesar su fe. Compartía con sus semejantes pero eludía charlas al terminar el oficio religioso. Su contacto íntimo era con Dios. Pedía en silencio por los suyos y los demás. Terminaba la misa sobre el mediodía y el regreso era inmediato. Lo esperaba la mesa familiar de los domingos y más tarde cumplir con KDT, otra de sus pasiones junto con la familia y el trabajo.

Su inesperada partida sorprendió y sacudió a todos. Habíamos intercambiado saludos esa misma tarde. Su ausencia se hará sentir. Pero el buen Dios sabe lo que hace. No es fácil encontrar respuestas a los ¿Por qué?. Los hombres de fe nos aferramos a los "¿para qué? y en ellos encontramos el compromiso de honrar su memoria. Apelamos al rescate de esos valores que practicó e inculcó en vida con el ejemplo.

Alguien me dijo una vez que Dios ama a todos por igual, buenos y malos, justos e injustos, pero en algún momento cuando las sombras atentan contra la luz, suele priorizar la presencia de los buenos. Y en la ausencia terrenal de estos, proliferan los ejemplos y los nobles valores.

Que así sea Héctor "Vasco" Pagate, buen vecino, buen hijo, buen hermano, buen padre, buen esposo, buen abuelo, mejor persona.
Descansa en paz.
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