Siempre hay un nuevo amanecer

Desde los ocho años se identificó con la música. Integró el dúo “Rubén y Andrés”. Luego como solista apostó a las obras musicales teatralizadas de su propia autoría. Ha cosechado aplausos en numerosos lugares del país. Prioriza creaciones con mensajes claros y precisos. Se siente inmensamente feliz al abrir caminos de fe y esperanza.

Andrés (62) se transforma en su ámbito de trabajo. Equipos de sonido, micrófonos, computadora, atriles, instrumentos musicales, artesanías hechas por sus manos, algunas fotos y toda la energía de un creador incansable. Toma la guitarra y nos regala una de sus recientes composiciones dedicada a la Virgen Madre de todas las Gracias, en vísperas de una visita a la gruta de Mones Cazón para realizar un nuevo tributo a la santísima Virgen.

La canta. La emoción lo domina. Es que la canción revela cómo conoció a la Madre de todas las Gracias. Frena un lagrimón y sigue. Termina el tema y apoyado sobre su guitarra, acota que cursó estudios en Pehuajó, en las escuelas 1, Sarmiento y San José, y luego en la Escuela Técnica y Colegio Don Bosco de Río Gallegos, donde se radicó por razones familiares, rememora:

“Mi papá que falleció muy joven, tenía 25 años. Yo no recuerdo porque tenía 3 años. Dicen que era un eximio acordeonista. En aquellos tiempos cada vez que había un casamiento se acompañaba con guitarras y acordeón. Así que lo llamaban de todos lados”.

En esa referencia encuentra el origen de su apego por la música y el canto. “En realidad, me criaron mis abuelos. Me mandaron a estudiar acordeón a piano. Fui a estudiar con Lo Gioco acá en Pehuajó, era muy chiquito pero a mí me gustaba la guitarra. Cuando fui a vivir a Río Gallegos empecé con un conjunto que se llamaba Cruz del Sur (creo que vinieron a uno de festivales de Pehuajó).
Empecé a los ocho años con la guitarra, fui a un conservatorio en Río Gallegos, pero después más que nada me enseñaron esos músicos extraordinarios de la calle...”

Su madre luego del deceso de su padre se volvió a casar y se mudaron a Río Gallegos. “Allí tengo los Geny, algunos hermanos de mi padrastro viven allá”, acota y agrega: “Hace 5 años, fuimos a visitarlos y encontré al profesor Herrera con quien empecé con la guitarra y no la deje más. Lloraba como un loco cuando me vio. Tenía 97 años. Fue una gran alegría y tremenda emoción”.
“Cuando me vino la libreta de enrolamiento al Registro Civil figura Geny solamente. Recuerdo que estaba “Negra” Alemano y me dijo pero si vos sos Rinaldi. Se acomodó todo y ¡me dieron la libreta como Geny Rinaldi!”.

RUBÉN Y ANDRÉS

Junto a Rubén De Paoli inicialmente y más adelante con el apoyo en percusión de Pinocho Fernández, comenzó la trascendencia pública de Rinaldi. “Fue algo maravilloso. Siempre lo recordamos, Hay gente que te comenta ‘ese dúo que bien andaba’. Tenía una temática bastante avanzada para lo que era la época.

Cuando las cosas no se tienen que dar por algo será. Me acuerdo que el Círculo de Residentes Pehuajenses en Buenos Aires nos mandó a llamar. Hubo una convocatoria de muchos representantes. Entre otros, estaba el representante de María Marta Serra Lima; el escribano William Kent, que era presidente de River.

Fue inolvidable. Sin jactancia alguna, se peleaban. En un momento, se para una persona y dice ‘Soy de Pehuajó’, representante artístico, era Bucefi. Nos enganchamos y después las cosas no salieron bien. Recuerdo que Chela Pantanali, integrante del Círculo, nos vuelve a llamar entendiendo que merecíamos otra oportunidad.

Vamos nuevamente, ya habíamos grabado un disco y un cassette luego de ganar por segunda vez el Festival de General Pinto. Llegamos al mediodía y enseguida empezamos. Era un pasillo largo, estaban comiendo, al fondo estaba un viejito tomando sopa que no levantó la vista para nada. Sacamos las guitarras y empezamos a cantar. Hicimos el primer tema y no dijo nada, hicimos el segundo “María va” que no salía espectacular. Este hombre levanta la cuchara y dice: ‘Basta, ustedes van a entrar por la puerta grande…’. Cuando levanta la cabeza, era nada menos que el maestro Sebastián Piana, pianista, compositor y arreglador.

En aquella época había un programa que se llamaba “La noche del padrino”, que lo conducía Liliana López Foresi, en ese entonces esposa de Marcelo Simón. Nos dijo vayan a Pehuajó, practiquen y la semana que viene los espero acá y grabamos para el programa. Nos vinimos muy contentos, ensayamos como locos esa semana, le dimos con todo. Lamentablemente ocurrió un problema y no pudimos ir”.

EL SOLISTA Y LAS OBRAS MUSICALES
Cuando pasan las cosas son por algo y para algo. No pudo ser. “Vino una etapa como solista y después empecé a hacer obras musicales para las escuelas. Terminé haciendo ya hace 6 o 7 años, la obra llamada “Nuevo despertar”. Está en internet, se identifica con una manito con un sol, habla de tres casos reales de drogadicción. Hice más de 500 localidades entre las provincias de Córdoba, Santa Fe, La Pampa, Buenos Aires y Río Negro. Espectacular la respuesta”.

El director de cultura de El Trébol (Córdoba) adónde fuimos cinco veces, nos dijo “muchachos voy a tratar de darles una mano”. A fines del ciclo lectivo 2016 nos llama el coordinador general de las casas bicentenarias del país, perteneciente a Cultura de la nación. Me enteré lo que hicieron, el director de cultura de El Trébol me pasó todo. Estoy muy interesado, pero ya está terminando la programación, entonces los dejo para empezar en abril de 2017 y presentarla en todas las casas bicentenarias. Estamos muy felices por eso y sólo falta coordinar, como la presentación de la obra en otras localidades del interior que quedaron pendientes”.

Además de “Nuevo Amanecer” que ha provocado notorio impacto en distintas provincias, Geny Rinaldi mantiene latente la obra “Todavía estás a tiempo”, que trata la problemática del embarazo adolescente, bullying, alcoholismo y discriminación, temas muy fuertes y muy actuales que satisfacen las expectativas.

NAVIDAD Y TEHUELCHES
“Navidad de todos” ha sido una de las creaciones que aún perduran en nuestra comunidad y ciudades vecinas. A propósito, Andrés sostiene: “Fue todo muy lindo. Tengo videos de las últimas presentaciones que hice. Mucha gente recuerda las navidades. Nunca más se hizo en el parque una navidad así, me dicen. O en la plaza o en la estación. En aquel entonces tenía mucho empuje y era más joven. Tenía más ganas. La última escenografía que hice tenía como 16 metros. Pero bueno, los huesos empiezan a doler un poco y ya no se puede”.

Entre tantas creaciones, el cantaautor pehuajense opta por una. “Creo que una obra que me impactó mucho por lo que aconteció y todo lo que nos trajo. Fue “Volver al corazón de los tehuelches”, obra que todavía me siguen pidiendo. He ido a localidades después de 6, 7, 8 o 10 años, y hay chicos del secundario que cantan uno de los temas porque recuerda mi fisonomía.

Esa fue una obra que no me voy a olvidar más, inclusive cuando Sebastián Sagrera, el sonidista que me acompaña hace 28 años, se sugirió (siempre atrás mío 20, 25 o 30 personas) hacer todo eso en pantalla gigante, previa filmación. Y probamos, dio resultados. Con el tema de la droga impactó. Al reeditar “San Martín el luminoso hijo del sol”, lo hice con pantalla gigante y nos fue bien”.

“Estoy muy feliz con todo. Este año seguimos “Con un nuevo despertar” y con “Aún estás a tiempo”.

APOSTAR A LA FE
“Cuando estoy con la guitarra me transformo. Me olvido del mundo. Lo que sí empecé a darme cuenta hace un tiempo, que si uno tiene un micrófono puede tener gente que lo escuche. Ese micrófono puede ser de mucha utilidad, y así lo utilizo, para dar un mensaje”.

La transformación de Andrés es evidente. Se siente, la transmite. “Hace dos años di un recital sobre las adicciones, con el escudo de Jesús y la Virgen María, porque se ha perdido mucho la fe, no solo en nuestro país sino en el mundo. Entonces me dije, ya que estoy acá puede servir para algo…”.

Las producciones son costosas, además no dejan detalle alguno librado al azar. Si bien muchas veces “el dinero no alcanza para hacer determinadas cosas, pero igual lo hacemos”, acota Rinaldi. “Siempre tratando de colaborar con las entidades. El recital sobre adicciones se hizo tres días y el público llevaba un alimento no perecedero para las escuelitas que están a las afueras de la ciudad”.

UNA MISIÓN, UN MENSAJE
Al realizar un balance de su trayectoria musical, no titubea en afirmar: “Me siento inmensamente feliz. Totalmente feliz”. Y al hablar del momento actual, con palabras pausadas y emoción en su rostro, revela:

“En los últimos tiempos me ha ocurrido algo muy especial. Un día fui a visitar la gruta de la Virgen en Mones Cazón. Me llevó mi señora que ya conocía y ahí se produjo una especie de clic. Ahora, compongo canciones para María, la madre de todas las gracias”.

El diálogo se interrumpe, Andrés busca las letras de los temas dedicados a la Virgen, vuelve a pulsar la guitarra y nos deleita interpretando “Me gusta cantarle al peregrino”. Termina el tema, cruza sus brazos, los apoya sobre la guitarra y dice: “De repente, vos ves la gente que va, los fines de semana especialmente, en busca de un alivio para algo, los que van a agradecer. Vos le cantas algún tema de reflexión y te das cuenta como yo,
oramos y lloramos juntos. Eso me pone muy feliz porque es como que la Madre me dio una misión, poder ser útil en esa faceta...”.
Y el encuentro termina como comenzó, con música que relaja y ayuda a la reflexionar. Sin duda, la gruta de María en Mones Cazón es fuente de renovación espiritual y de inspiración. “Surge cuando me vengo de la gruta. Ahora hace un tiempo que no voy, tuve con algunos bajones anímicos pero la Madre nunca me abandonó. Después de lo ocurrido por problemas de salud míos y de mi señora, quiero ir a agradecer. Y me puse a escribir algunas canciones para la Madre. Me llevo como 8 temas nuevos para ella y pensando que le harán bien al peregrino también. Voy a retomar ese camino de fe, como siempre lo hice”.

Y ahí quedó Andrés, en silencio, pero siempre rodeado de sus afectos. Sabe de contrariedades y obstáculos, pero no claudica ni se entrega, por el contrario cuando la adversidad golpea se repone y sigue adelante. Transita por el camino de la fe, con esperanza y convicción. La vida le mostró señales y Dios lo dotó de un don especial para crear y transmitir mensajes. Quien los quiera escuchar que los escuche. Quien los quiere seguir que lo siga. El camino está abierto. Todos los pueden transitar.


PING PONG

-¿Un deseo?: “Que Dios y la Virgen nos den salud. A mis nietos, mis hijos, mi pueblo, mis vecinos. Que quienes nos conducen en el mundo se pongan la mano en el corazón y comiencen a cambiar las actitudes”.
-¿Un recuerdo?: “Cuando fui papá por primera vez”.
-¿Un rencor?: “Estoy aprendiendo a superarlos. No sirven de nada”.
-¿Una gratitud?: “Darle gracias al Señor y a la Virgen, por cómo me están conduciendo en la vida, porque estuve muy complicado por muchas cosas”.
-¿Un amor?: “Mi esposa, mis hijos y mis nietos”.
-¿Una esperanza?: “Que pueda tener una linda vejez en compañía de toda mi familia”.
-¿Pehuajó?: “Lo adoro. Todo lo que emprendí hizo que Pehuajó lo conocieran. En los últimos tiempos noté una distancia, tal vez de parte de quienes no tenían que distanciarse, pero lo amo a Pehuajó”.
-¿Río Gallegos?: “Un lindo recuerdo. Tengo gente que amo aún viviendo allá. Tengo mi padrastro descansando. Lo quiero mucho”.
-¿Un ídolo?: “Dios”.
-¿Andrés Rinaldi?: “Alguien que sigue luchando, con las cosas que me hacen bien. Tratar de no apagarme”.


Aún estás a tiempo
La obra acentúa el mensaje expresando sin sutilezas “No consumas porque la droga te mata”, “Si alguien te ofrece drogas, mándalo a la m…”, “Si conoces a alguien que consume, ¡Ayúdalo!”. La representación escénica hizo eco con total crudeza, en el flagelo que se adueña de los jóvenes de diferentes clases sociales y resaltó al núcleo familiar como actor responsable de esta problemática. En definitiva, un fuerte mensaje, un llamado de atención, con temas para reflexionar e informarse, un alerta, un mensaje y por qué no un pedido de ayuda de quienes están en situaciones de riesgo.
(sitio web Municipalidad de Trenel, La Pampa).

Crecer con la música
“Yo procedo, especialmente de la familia de mi esposa Estela, muy católicos. Mi señora siempre está en la Iglesia y me pone bien.
Mi hija Milagros, que vive con nosotros, le encanta, le gusta cantar. Me acompañó con otra chica en el espectáculo que le hice a Jesús. Todos mis hijos me ayudaron en las obras, pero el que siguió bastante fue Andrés, el más grande de los varones, que estuvo en el ballet Folklorama, hizo San Martín y estuvo en varias obras. Emanuel, el más chico, también participó y ahora me acompaña en la obra “Un nuevo amanecer”, afirma Andrés.

¡Gracias!
 “Hemos crecido, la música, tu fiel compañera también fue la muestra y la alegría que ella genera. Vivirá eternamente en nuestros corazones. Si hay música hay felicidad.
Gracias papá por nunca dejar de hacerla sonar.
¡Te amamos!”.
Tus hijos
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