Volver al primer amor

Después de 30 años abrazó nuevamente la guitarra y la música folklórica que lo deslumbró de niño cuando concurría a catecismo. Tres décadas de silencio y ausencia. Un día retornó de la mano del maestro y amigo José Félix Boses. Este año junto a él participó del Festival Guitarras del Mundo. La nueva etapa tiene otros matices pero el mismo amor de los primeros tiempos.

Haciendo un alto en sus tareas laborales, en la distribuidora Vacchina Hermanos, Oscar rememora su vínculo con la música. “Empecé a estudiar guitarra en 1971 con el profesor Di Santo y en el año 73 empecé con José Boses hasta el año 1983. Luego me alejé y volví en el año 2013”.

El enamoramiento por la guitarra y el folklore viene desde la niñez. “Cuando iba a catecismo, tendría 7 u 8 años, había un nene de apellido Zitarrosa, que nunca más lo vi, que cantaba la Zamba de mi Esperanza. Y al escucharlo me enamoré de la guitarra. Le rompí tanto a mi papá que me compró una y empecé a estudiar”.

Muchas veces las vocaciones se despiertan cuando menos se esperan. Y el niño Oscar se entregó de lleno al estudio de instrumento que lo sedujo. “La primera etapa, técnicamente hablando, fue la mejor. Fue de pleno aprendizaje y ya en el año 1983 había logrado un buen nivel”.

Vacchina, siempre estimulado por su amigo profesor, comenzó a hacer presentaciones en público. Ya pisaba los escenarios con Boses. “Fuimos a actuar al canal de Trenque Lauquen, al canal de Pehuajó que había comenzado y muchos lugares que no recuerdo con detalles”, rememora con una sonrisa a flor de labios. Y hace hincapié en una distinción provincial lograda en Mar del Plata junto a otros pehuajenses, que testimonia con una foto que forma parte de los documentos de aquella primera etapa.


UN SILENCIO DE TRES DÉCADAS

Pero en 1983, año en que Pehuajó festejó su centenario fundacional, se abrió el paréntesis, se acalló la vigüela, tal vez como un dejo de pena solitaria. “Dejé todo -señala- por razones de trabajo. Ahora me arrepiento, porque si yo hubiera tocado aunque sea un día por semana en esos treinta años, hoy estaría un piso más alto”.

Los años pasaron y sucedieron muchas cosas en la vida de Oscar Vacchina. Pero un buen día llegó la decisión de reencontrarse con la música y empezar de cero. “Yo había descartado la guitarra. Nunca más pensaba seguir. Ahora con José nos seguimos viendo siempre y un día, después de 30 años, se le ocurrió preguntarme ¿Por qué no volver a tocar la guitarra? Y me incentivó en cinco minutos. José, además de ser un genio guitarrista, es un motivador nato. Me hizo creer que yo podía volver a tocar la guitarra”.

Y así fue, el año pasado luego de una intensa y prolija preparación volvió a actuar junto a Boses. Y el pasado 27 de octubre fue protagonista del Festival Guitarras del Mundo, un sueño que se hizo realidad. Oscar es sincero y claro en sus afirmaciones: “Tenía una base, pero hubo que arrancar de cero. Me costó, me sigue costando. Durante un año me trajo muchos problemas en las manos, inflamaciones de tendones y demás. Es el día de hoy que tengo algún problemita en el hombro, hay días que tengo un problemita en algún dedo, pero ya está, ahora no paro más”.

PREFERENCIAS Y UN SUEÑO CUMPLIDO
Al referirse al repertorio, remarca: “En la primera etapa cultivaba música clásica y nativa. Casi más clásico, pero ahora en la nueva etapa casi todo es música nuestra. Cuando logré un repertorio lindo, pienso volver a estudiar clásico, no tocar clásico. Me atrapa más el folklore y ahora de más grande me atrapó el tango también, cosa que cuando era chico no me llamaba la atención. Ahora me encanta el tango. Con José hacemos “Uno” y tenemos otro par de tangos que los estamos trabajando”.

Respecto al reciente XXII festival Guitarras del Mundo, afirma: “Para mí fue el sueño del pibe, que estaba guardado hace 30 años. Era una asignatura pendiente tocar en este evento. Lo lindo es tocar ante el público y el orgullo mío de hacerlo con José, y estar compartiendo con gente que es grosa, grandes guitarristas”.

La noche de “Guitarras del Mundo” fue algo muy especial para Oscar Vacchina. “Gracias a José. Tengo que ser honesto. En el dúo, un 75 por ciento pone José y el 25 yo”. Pero el estímulo es fuerte y no deja dudas: “Voy a seguir a estudiando, todos los días que pueda. Cada vez me propongo un desafío un poquito más arriba. Y cuando José me invite estaré, porque a mí el tren o el cuarto de hora ya se me pasó. No estoy para enfrentar solo un escenario. No sé si me animo”.

Dejamos a Oscar en su tarea laboral y nos vamos felices de compartir la satisfacción que lo embarga. No es cuento es real y concreta. “Me pongo a estudiar en serio. Que no me respondan los dedos como antes es otro tema. Que la memoria no sea la misma es otro tema. Que la vista no sea la misma, porque me cuesta leer las partituras es otro tema. Lo importante es que lo estoy haciendo en serio”.


AUTODESAFÍO

-Vacchina, además de estudiar educación fisica, se dedicó al deporte. “Deje el ciclismo y la guitarra al mismo tiempo. Y después practiqué automovilismo. Estaba por volver a practicar ciclismo por razones de salud física, y tuve un accidente, me quebré la cadera. Llegue a correr cuatro años con la cadera quebrada, llegue a correr y andaba con bastón y muletas. Algunos se deben acordar. Lo hice porque estaba muy deprimido y me propuse hacerlo, como un autodesafío”.



“SE PUEDE”

-“Se puede aunque hayas parado tanto tiempo. Se puede aunque no lo hayas hecho nunca y lo quieras empezar a hacer a los 50 años o a la edad que tengas. Y después hay que saber ubicarse. No voy a pretender tocar la guitarra como si hubiese seguido siempre. Los años que dejé los perdí, pero yo le meto para adelante, se puede”.
-“Los chicos pueden, los grandes pueden, y que la toquen como les guste. A mí me gusta la escuela de la guitarra clásica, pero al que le guste cantar y acompañarse está perfecto. Cada uno lo hace como puede, lo importante hacer una actividad musical”.

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