Cavaliere: “Kinesiología es ciencia, arte y práctica”

Fue pionero de la actividad en la región. Su llegada marcó un antes y un después de la profesión en la ciudad. Fundador del Servicio de Kinesiología y exdirector del Hospital “Juan Carlos Arámburu”. Se jubiló luego de más de 40 años de trayectoria.



El kinesiólogo de su equipo de fútbol le vio cualidades y lo incitó a estudiar. Le prestó los primeros libros y despertó una profunda pasión por la actividad. Félix Alberto Cavaliere (70) cursó la carrera en la facultad de Medicina, en la Escuela de Kinesiología, durante cinco años. Luego realizó otros dos años para alcanzar el grado de llicenciado. El Golpe de Estado de 1976 le invalidó el título de la licenciatura, que recuperó en 1989 con la vuelta a la democracia.

Arribó a Pehuajó a principios de la década del 70. La región necesitaba un especialista en kinesiología y, por pedido de médicos locales, el intendente municipal de aquel tiempo, Pablo Landa, lo designó como uno de los nuevos profesionales de la localidad.

Nacido en el barrio de Parque Patricios de la Capital Federal, Cavaliere pisó tierra pehuajense el 15 de febrero de 1971. Hasta ese momento todos los tratamientos de rehabilitación y kinesiología se realizaban en el distrito vecino de Nueve de Julio. Era una necesidad contar con un profesional de sus características.

LA GENTE NO SABÍA QUE ERA UN KINESIÓLOGO



“Me propusieron venir acá, me alentaron mucho y trabajé de entrada muy bien. La gente fue muy amable, me recibió muy bien. Todos decían que era un forastero pero me trataron cordialmente, y empecé a trabajar”, destacó Félix al referirse a sus primeras horas en la ciudad.

Y agregó: “Cuando llegué a Pehuajó éramos seis kinesiólogos en todo el oeste, desde Bragado a Santa Rosa. Ahora son 280 que obviamente cada uno está especializado en alguna actividad en particular, y entre los mismos colegas se van derivando. En nuestra ciudad son más de veinte, es una de las ciudades donde más hay”.

En sus inicios, Cavaliere atendía las necesidades de toda la región hasta Carlos Tejedor, a excepción de Henderson que ya contaba con una profesional. “En 1971, en Pehuajó había veinticuatro médicos, un traumatólogo que era el Dr. Terraza y él operaba algunas cosas pero todo tenía que mandar a rehabilitación a Nueve de Julio”, explicó.

“Tuve que inculcar, y es sin falsa modestia, porque costaba ingresar en la población, la gente no sabía qué era un kinesiólogo. Decían que era un médico más, pero yo decía que no. Hasta que después se impuso, y hoy tenemos a la profesión dividida en subespecialidades. Yo siempre hice mi trabajo, y como en toda actividad, a algunos le habrá gustado y a otros no”.

43 AÑOS DE TRAYECTORIA



Dos años después de su arribo, Félix contrajo matrimonio con Mirta, su actual pareja y colega en al profesión. Habían cursado juntos los estudios en la Facultad y hoy comparten su vida junto a sus hijos y nietos, radicados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Cavaliere abandonó la profesión hace apenas dos años luego de más de cuarenta calendarios de tarea ininterrumpida. Durante su rica trayectoria, fue fundador y jefe del Servicio de Kinesiología y Director del Hospital Municipal “Juan Carlos Arámburu” de Pehuajó, desde 1991 a 1995.

“La experiencia en el hospital fue muy positiva. Al servicio de kinesiología lo fundé yo, y en la actualidad lleva mi nombre. Y digo lo fundé porque cuando comencé tuve que trabajar en el consultorio del doctor Terraza porque no había otro lugar. Entonces un día desde la cooperadora que estaba el señor Ginies, me preguntó qué aparatos necesitaba. Y bueno, le pedí los aparatos y empezamos a comprar. Entonces cuando hubo una reestructuración del hospital, me hicieron el consultorio con el gimnasio, que es de primero. Ahora hay seis kinesiólogos, y trabajan muy bien”.

El licenciado trabajó durante veintiocho años en el Servicio y cuatro en la dirección en el Hospital. Además formó parte del staff profesional de la Clínica del Oeste y el Sanatorio Pehuajó por más de tres décadas. También fue médico del Servicio de Emergencias Servimed y atendió pacientes particulares y mutualizados, hasta que hace dos años que se jubiló de la profesión.

ESTUDIAR SIEMPRE Y RESOLVER LAS DOLENCIAS DEL PACIENTE

“Para ser kinesiólogo hay que estudiar todos los días. Por eso dejé la profesión. Ya no tenía más ganas de estudiar ni de viajar a hacer cursos. Ahora con la robótica estás obligado a capacitarse, porque al robot lo tiene que manejar un humano. Y si hay un brazo ortopédico, hay instrucciones y lo tiene que manejar un profesional. Uno a una determinada edad tiene que dejar paso, y no eternizarse. El que se eterniza hace macanas”, aseguró.

Durante su trayectoria recibió reconocimiento a nivel provincial, por su desempeño en el Colegio de Kinesiólogos de la provincia de Buenos Aires, institución en la que fue Delegado Regional, integró la Comisión de Ejercicio Ilegal, Tribunal de Ética y Disciplina por más de veinte años, fue Vocal Titular del Consejo Directivo y Vicepresidente de la entidad.

“Estoy muy contento porque los colegas de Pehuajó están bien formados y están trabajando bien y jerarquizando la profesión. Nuestra ciudad siempre fue un polo regional. Estoy feliz con lo que he hecho y con el reconocimiento que he tenido. No le he hecho mal a nadie, por ahí no les gustó la atención pero nunca he hecho nada provocar un daño”.

Y al momento de aconsejar a las nuevas generaciones, Cavaliere fue contundente: “Mi consejo es, en primer lugar, que no trabajen por la plata nada más. Segundo, que tienen que estudiar todos los días e imponer la profesión mediante el conocimiento. La kinesiología es ciencia, arte y práctica. Entonces lo científico es importante pero hay que practicar. Hay que tener arte para plasmarlo en los pacientes. Los pacientes que entran a un consultorio de kinesiólogo entran con un dolor, con un problema, y se tienen que ir sin el problema. No entrar con un problema y salir dos, el que llevaba y otro que le agrega el colega”.

PING PONG
-¿Un deseo?: “Salud para mi familia y para mi”
-¿Una esperanza?: “Que mejore la situación del país”
-¿Una gratitud?: “Pablo Julián Landa”
-¿Un rencor?: “No tengo”.
-¿Una frustración?: “No salir campeón cuando era presidente con Calaveras”
-¿Un amor?: “Mi señora”
-¿Un amigo?: “Luis Guillermo Gardes”
-¿Un libro?: “Sobre Héroes y tumbas”
-¿Un ídolo?: “Mi padre”.
-¿El Hospital de Pehuajó?: “Un gran aprecio y me permitió formarme”
-¿El Colegio de Kinesiólogos?: “Realice un gran trabajo Gremial, llegué a Vicepresidente del Colegio de Provincia de Buenos Aires”.
.¿Calaveras?: “Mi club”.
-¿Pehuajó?: “Agradecimiento a la población”.
Compartir en Google Plus

0 comentarios:

Publicar un comentario