El trabajo es un llamado del corazón

A los 12 años armó su primera radio. Su vocación era evidente. Vivió todas las etapas del avance tecnológico, desde las radios a válvula hasta las digitales. Gestó la instalación del canal de cable en Pehuajó. Inquieto, imparable, minucioso, planificador. No para, aunque dice que se acerca el tiempo de disfrutar otras cosas, pero el oficio lo fascina.



Charlar con Carlos Calcagni es una buena inversión que ahonda los campos de la experiencia y el conocimiento en el mundo de la tecnología. Dejó el negocio de calle Zuviría y en su casa, relajado, sin gente ni teléfonos que atender, hizo un repaso de su vida. “Nací en Pehuajó donde actualmente tengo mi negocio, el 22 de enero de 1945, calles de tierra, barrio de la plaza Italia y Club Estudiantes, asfalto hasta la calle Godoy y Varela”, dice y dibuja sin querer una pinturita de esa zona de la ciudad tan cara a los sentimientos de los pehuajenses.

La educación primaria la recibió en la escuela Sarmiento y luego, instrucción secundaria en la sección comercial nocturna del Colegio Nacional. Pero en las mismas aulas de la Sarmiento nacía su inclinación laboral. “En 6º grado, terminando la primaria, empecé con las primeras experiencias sobre el trabajo que tengo. Traté de armar una radio en 6º grado”.

Incidió también un vecino del barrio que visitaba con sus padres. “Ese vecino había estudiado radio, tenía un tallercito y hacía cosas para él. Lo veía y me entusiasmó. Ahí comenzó mi inclinación. Con la ayuda de él empecé a construir mi primera radio. Al poco tiempo comencé con la idea de hacer un transmisor porque en esa época había muchos radioaficionados”.

DESTINO BIEN MARCADO



Y enseguida surgió la idea de un transmisor. “Cuando tuve esa idea voy de la mano de Héctor Emilio Ombroni, aquel que fue a la Antártida dos o tres veces. Era vecino, me ayudó a hacer mi primer transmisor. Después logro la licencia de radioaficionado y comienzo con las transmisiones”.

El adolescente ya estaba inserto en ese mundo del cual jamás se apartaría. “Cuando tenía 15 años fui a Darling Electrónica, de Pocho y Tito Rossi, y pedí un lugar para trabajar. De la mano de ellos, especialmente de Pocho que era el técnico, hice mis primeras experiencias. Ellos me enseñan a trabajar”.

Estuvo en Darling, con los Rossi, hasta los 20 años, cuando tuvo que cumplir con el servicio militar. Al regresar decidió independizarse siempre aferrado a las comunicaciones que lo atraparon desde niño. “Tuve muchas ofertas laborales, de técnico en Telefónica a Buenos Aires, en el Aeródromo que necesitaban un técnico, en la secretaría del Juzgado de Paz. Cuando se instaló la Regional de Policía necesitaban un técnico también, pero yo no quería ser dependiente. Les trabajé un tiempo ad honorem para que salieran del paso. También me ofrecieron dar clases. No acepté tampoco porque pensaba que no tenía pedagogía para poder enseñar”.

Carlos tenía muy claros sus objetivos. “Siempre en mis pensamientos estaba el deseo de encarar cosas a largo plazo. Empiezo a fabricar radios, había muchas posibilidades dado que en esa época apareció en transitor. Para fabricar y reparar había mucho trabajo. Después vino la televisión y empecé a trabajar con Phillips, vendíamos televisores, colocábamos antenas, etc.”.

LA FAMILIA



Carlos contrajo enlace matrimonial a los 27 años de edad con Teresa Deladino, vecina de Francisco Madero. Tuvieron 3 hijos: Alejandro, Germán y Analía. Y ahora se agrandó la familia con la llegada de dos nietas, Martina y María Paz, hijas de Alejandro. “Cuando me caso, tengo el primer hijo, me empecé a preocupar, porque mi familia dependía de mi trabajo. Tenía que andar bien para poder trabajar. Me empezaron a caminar esos pensamientos. Yo tenía que ser parte de una maquinaria donde yo fuera un engranaje. Si me pasaba algo la máquina seguía funcionando”.

A propósito de sus inquietudes, acota: “En ese momento, había aparecido en Buenos Aires y ciudades grandes, previo a la telefonía celular, los sistemas de radio llamadas con unos aparatitos que se llevaban colgados en la cintura. Había una base que recepcionaba y te comunicaban por un mensaje escrito o una llamada. Hice un estudio de mercado y no me cerraba para Pehuajó, funcionaba bien en ciudades grandes. Al poco tiempo vino la telefonía celular, hubiera sido un fracaso”.

LA TV POR CABLE
Calcagni fue el gestor de la televisión por cable en Pehuajó, fruto de su constante preocupación por innovar acorde a los avances tecnológicos. “Me tentaba el tema de la TV. Se me había ocurrido traer televisión desde Mar del Plata porque la señal por cable coaxil llegaba hasta Bolívar y desde Buenos Aires hasta Chivilcoy. Había hablado con gente de Henderson para hacer un salto pero al sondear la señal y el servicio veo que era muy malo, las repetidoras fallaban, entonces lo deseché al proyecto porque un servicio público tiene que funcionar siempre”.

Pero al poco tiempo, en 1978, tuvo la primera comunicación sobre el tema del cable. Su tentación comenzaba a manifestarse. “Era muy incipiente, estaba desarrollado en Estados Unidos y otros países, pero acá no había ni siquiera elementos adecuados. Igual hago observaciones en el mercado local, salía contar cuántas antenas había, cuántos frentes para ver la densidad poblacional.

Y ahí me gustó, lo charlo con el Ing. Oscar Castell. Le gustó la idea e inmediatamente me ofreció su apoyo. Seguimos haciendo cálculos y “en papel” pusimos en funcionamiento la empresa. Imaginamos las necesidades, los tiempos, lo que podría ocurrir, etc. Cuando vimos que podía ser, se lo planteamos a Francisco Gutiérrez, quien se sumó y al poco tiempo se incorporó el ingeniero Alberto Torrallardona. Surgió la sociedad y el 3 de julio de 1980 inauguramos el canal Pehuajó TV Color”.

Fue un acontecimiento relevante para la ciudad. Se abría la posibilidad de ver televisión con nitidez y calidad. “Transmitíamos un solo canal, porque no había forma de traer más señales. Después empieza la microonda de Telefónica y unos años después surge el satélite y la posibilidad de transmitir varios canales simultáneos”.

Calcagni y sus socios no se limitaron a Pehuajó. “Pusimos otro canal en la ciudad de Balcarce. Fue mucho trabajo y un gran esfuerzo. Era una cosa nueva, tenía sus riesgos. Fue para mí un gran esfuerzo económico pero siempre conté con la colaboración de familia porque estaba ausente, había que desatender la casa”, por eso valora el apoyo familiar reiteradamente en la charla.

Luego surgieron otras sociedades, ajenas a su rubro, de manera que participaba solamente. “El canal después se vendió. Fue muy positivo, el pueblo nos apoyó. En ese momento era algo nuevo, un desafío. Fue una gran satisfacción. Y más para mí que empecé con las grandes válvulas viejas de radios. Alcancé a ver algunas vitrolas, luego vino el transitor y ahora trabajar con la tecnología digital me sorprende a mí mismo”.

RETORNO AL PRIMER AMOR




Si bien con la televisión tenía otras ideas, vislumbraba los servicios que hay en la actualidad pero hubo que venderlo, no quedaba otra alternativa. Entonces, dice Carlos: “Volví a mi viejo reducto, al negocio que nunca se cerró. Quedó en manos de los empleados y mi padre que aún vivía me ayudó mucho”.

El recuerdo de Don Antonio, su padre, es permanente. Y Carlos sigue su ritmo a pleno. “No sé hasta cuándo porque ya tengo requerimientos familiares. Hay que descansar y dedicarse más a ellos. El problema es el llamado del corazón con el trabajo que viene desde chico”, acota pensativo y remarca: “La suerte de haber trabajado en lo que te gusta, independientemente del dinero. Agradezco a Dios que siempre me acompañó con la salud y ante los inconvenientes. He tenido suerte porque a veces se cruzan cosas en la vida que te desvían de tus planes”.

A modo de reflexión, afirma: “Todo lo que hice fue pensando en darle a mi familia lo mejor que pudiera. Les quitaba tiempo. A veces pienso que les falté mucho…”. Y enseguida, el reconocimiento a todos los que lo ayudaron. “Mi padre, los hermanos Rossi, y los empleados que tuve muy colaboradores, nos seguimos viendo. Y los socios que tuve, mayores que yo y con mucha experiencia empresarial, me transmitieron conocimientos y eso ayuda mucho”.

Siempre pensó a largo plazo. No tomó decisiones inmediatas y la suerte fue aliada en su vida. “No conozco épocas de malaria. Aún hoy que he dejado muchas cosas estoy ocupado. Nunca faltó trabajo casi siempre pude darles trabajo a otros”.

La noche invade de la ciudad. Dejamos a Carlos en su intimidad de fin de semana, que seguramente no se sustrae de la rutina que lo moviliza todos los días. Como agregado agradece a toda clientela. “Viene gente que digo los conocía antes de nacer, porque conocí a sus padres y abuelos”.
Se llama Carlos Calcagni, un enamorado del trabajo. Un amante de la ciudad que lo vio nacer. Un visionario, pensante y perseverante. Si cómo él mismo dice:“Da cosa pensar que se acerca el tiempo de dejar. Una barrera muy difícil de cruzar”.


HOMENAJE DE LA FAMILIA

“Hay una canción de Vicentico que dice: Los caminos de la vida. No son lo que yo esperaba. No son lo que yo creía. No son lo que imaginaba. Pero gracias a Dios, y casi con 50 años de compartir la vida juntos, no puedo decir lo mismo.

Fueron lo que esperaba.Fueron lo que creia. Fueron lo que imaginaba. Con tres hermosos hijos que llenaron nuestras vidas y nuestro hermosos nietos. Martin y Paz, que son nuestros soles. Muchos y buenos amigos, familiares queridos, vecinos, compartiendo muy buenos y felices momentos. Como también algunas tristezas y perdidas queridas. Creo que no fue difícil el andar de nuestras vidas ¿No te parece? Calcagni”. Teresa.

“Viejo, esta nota es un reconocimiento a la gran persona que sos y a tu trabajo. Siempre te ocupas y preocupas por todos los que estamos a tu lado apoyándonos y dándonos consejos. Como padre estas siempre a mi lado y acompañándome y como abuelo hacés todo por tus nietos y disfrutás cada momento que estás con ellos (te dejan de cama. Jajaja”. Alejandro, Andrea, Martin y Paz.

“Estoy muy orgulloso de Mi Viejo por todo lo que ha hecho y ha logrado en su vida. La verdad que es muy dficil plasmar en unas lineas todo lo que siento, y se me cruzan muchas cosas por la cabeza que no se como resumirlo para expresar mi cariño por él. Desde La Plata te mandamos un beso grande. Te quiero mucho. German Calcagni.

“Me llena el corazon de orgullo pensar en mi padre como un ejemplo de persona, no solo porque confió en sus ideas y las llevó adelante, sino por la forma en que lo hizo, con mucho esfuerzo y dedicación, de una manera transparente y genuina, sin dejar de ser quien era. Una persona apasionada por su trabajo, que pasaba de recibir personas en su despacho a arreglar antenas en la calle. Si un usuario debía cuotas, que le cortaran el servicio nunca fue la primera opción... Siempre había una puerta abierta en las oficinas de Alem. Sigue siendo eso y mucho mas, una persona que siempre preservó la unión familiar, y que aún cultiva las amistades de aquella época; con los mejores recuerdos del canal, y las vivencias compartidas con sus socios y empleados”. Analía Calcagni.

“SEÑALES SUELTAS”
-“Al ser service de Phillips desde hace casi 50 años, atendemos gente que viene desde Nueve de Julio a Trenque Lauquen, de Tejedor hasta Bolívar y toda la zona. Me encanta la relación con el público. Quiero mucho a mi ciudad. En el año 1980 tuve posibilidades de integrar una sociedad para poner un canal de cable en Buenos Aires. Implicaba esfuerzo económico e irme de mi ciudad. Y la quiero tanto que de acá no me voy”.

-“La nueva tecnología habilitó la posibilidad de tantas cosas. Algo que antes veíamos en la ficción, en películas, que parecían exageradas, hoy son posibles con mucha facilidad. Siempre hay que estar a tono con los avances. Te tenés que acercar a un joven para que te aporte los conocimientos de lo nuevo”.

-Mensaje a los jóvenes: “Estudiar para capacitarse siempre. Tratar de mantener la mente con el conocimiento renovado porque el mundo es muy dinámico, va cambiando mucho. Trabajar aleja de los malos pensamientos y da satisfacciones, claro que hay inconvenientes, que hay que hacer esfuerzos, pero son más las satisfacciones. Si hay tiempo hay que practicar deportes que sean buenos y acercarse al arte en lo que le guste”.
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“En mi juventud estudié 5 años de música con Francisco Lo Gioco. Llegué a tocar el bandoneón. Tuve el bandoneón que usó Choli Óngaro hasta sus últimos días. Creo que lo tiene el nieto. Ese bandoneón lo quiso comprar Leopoldo Federico una vez que vino a KDT. Era muy bien conservado, primero fue de Ramón Caballero, un técnico en refrigeración. Lo cuidaba mucho, era un doble A alemán en muy buen estado”.

-“Mi padre tenía un negocio de otro rubro. Era mayorista, vendía quesos y fiambres. En los ratos libres ayudaba en el negocio. Andaba en una bicicleta de reparto. Fue uno de los pioneros del ahora llamado delivery”.

PING PONG
-¿Un deseo?: “Que a todos les vaya bien para que a mi también me vaya bien”.
-¿Una esperanza?: “Que podamos mejorar nuestro nivel cultural”.
-¿Una gratitud?: “Hacia todos los que me ayudaron”.
-¿Un rencor?: “Ninguno”.
-¿Un amigo?: “no... varios amigos”.
-¿Un ídolo?: “Juan Manuel Fangio”.
-¿La tecnología?: “Mi pasión”.
-¿Darling Electrónica?: “La cuna de mis conocimientos tecnológicos”.
-¿Pehuajó TV Color?: “Un pensamiento y proyecto bien pensado convertido en realidad”.
-¿Pehuajó?: “La ciudad que quiero”.
-¿Carlos Calcagni?: “Un apasionado por las cosas que quiere y que le gustan”.
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