Virgen Santa que estás en el andén

En la edición anterior nos referimos al oratorio ubicado en un sector del hall de la terminal de ómnibus. Hoy, con la misma intención de remarcar caminos de fe, nos detenemos a exaltar la vieja imagen de la Santísima Virgen en la antigua estación del ferrocarril. También el lugar está consagrado a la Virgen de Luján o Nuestra Señora de Luján, venerada en todo el mundo y de manera muy especial en nuestro país. Para el catolicismo es la santa patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay.

Por la estación ferroviaria, otrora de intenso movimiento y en la actualidad en proceso de reactivación, pasan diariamente muchos vecinos. Es dable ver creyentes que cruzan el andén, algunos hacen la señal de la cruz y otros se detienen por unos instantes para rendir tributo a María, agradecer o pedir.

Y no es poca cosa. No interesa el ámbito, ni sus características. Lo que importan son los sentimientos, los gestos, la actitud cristiana. Muchas veces la oración simple, serena, en este caso al pasar, gravita más que el rezo pormenorizado y puntual, que suele ser estructurado y carente de fe.

Bien es cierto, que uno puede saber de memoria todas las reglas de ortografía y sin embargo escribe con faltas.
Es elemental, convencernos que Dios nos habla siempre. La verdadera fe se transmite con hechos prácticos y se traduce en obras, en gestos.
Bienvenidos los gestos y actitudes observados ante la Virgen en el andén de la estación. Bienaventurados sus protagonistas.
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