Haciendo camino al andar

El ingeniero Mario Ricardo Roselló (61) cumplió 30 años de actividad profesional y fue distinguido por el Colegio de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires. Durante el acto realizado en Capital Federal, recibió una medalla de reconocimiento junto a otros profesionales de diversos distritos bonaerenses. Mario manifestó su satisfacción por la labor desempeñada que ha ejercido con placer y dedicación. Desde hace 24 años coordina el mantenimiento de los caminos pehuajenses.



La vocación tiene matices particulares y raíces familiares. “En la familia Roselló, varios tíos constructores me iniciaron, y luego, al terminar la secundaria, teníamos que irnos a estudiar lejos en aquellos tiempos. Surgió el proyecto de ir a Morón a seguir Maestro Mayor de Obras con otro compañero, Aldo, que también pensaba igual. Pero al irse mi hermano mayor a Buenos Aires a seguir Ingeniería Mecánica, quedó la puerta abierta para acompañarlo, años después”. 

Mario, inquieto, activo, aferrado a su trabajo, hizo un alto en la huella el pasado 5 de junio para asistir al homenaje tributado por el Colegio de Ingenieros. Relajado, feliz y rodeado del afecto de amigos y familiares compartió el grato acontecimiento.

Como siempre sucede, el paréntesis celebratorio es propicio para recordar el camino transitado. Y Roselló hace una rápida reseña: “Los primeros años como profesional los pasé en Berazategui y Quilmes, como Representante Técnico y Jefe de Obras en Redes de Agua y Cloacales. Luego en Pergamino, una Colectora, siguiendo más adelante en la construcción de nuevos carriles en Ruta Nacional nº 3 Lezama y posteriormente Canales de Descarga en Daireaux y aliviadores en Trenque Lauquen. Finalmente, en Pehuajó, donde desde hace 24 años estoy a cargo del mantenimiento de la red de caminos rurales con distintas modalidades”.

INOLVIDABLE EXPERIENCIA
Datos más que elocuentes para corroborar una trayectoria de características similares ligada a la infraestructura. Justamente en la noche del homenaje por las tres décadas de labor profesional proliferaron los recuerdos. “Una experiencia inolvidable, llena de recuerdos, encontrando amigos”, remarca, y al reflejar la satisfacción por los logros alcanzados, afirma: “Sí, plenamente, no solo en lo profesional, sino que también en lo familiar”.

La familia de Mario siempre ha respaldado su quehacer y constituye sin duda un aporte de gravitación para el profesional de la ingeniería, que ratifica su entrega plena al trabajo elegido donde siempre habrá asignaturas pendientes. “He vivido plenamente haciendo todo con mucho placer y queda solo seguir entregándome de la misma manera al trabajo, los compañeros, amigos y compartir con la familia los momentos de felicidad”.

UN RECURSO ESCASO Y VALORADO



Su impresión respecto a su especialidad en estos tiempos de transformaciones es clara y contundente. “Los desafíos de los ingenieros pasan por lograr una adecuada comunicación y concretar los acuerdos que incrementen la penetración en la sociedad.

Además hemos sido llamados a motorizar el desarrollo nacional. La Ingeniería es un recurso escaso y por lo tanto muy valorado, como integrantes activos con el potencial de hacer los aportes en el manejo de la tecnología, pero por sobre todas las cosas generar junto con los distintos sectores sociales los proyectos que nuestro país y especialmente los que nuestra región necesita”.

Mario Roselló (61), ex alumno de la Escuela Normal y egresado de la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional La Plata, exhibe con humildad un trabajo sostenido, sacrificado y responsable. Ya desde hace casi un cuarto de siglo en la atención de la amplísima red de caminos que tiene el partido de Pehuajó. Como pocos, puede afirmar sin titubeos que “ha hecho camino al andar”.

30 AÑOS DE PROFESIÓN
“Querido: ¡Felicitaciones por estos 30 años de tu profesión como Ingeniero!, doy gracias a que los hemos vivido juntos, aunque ¡qué difíciles que son los ingenieros!, pero ten por seguro que de no ser así te amaría mucho menos.

Tienes algo que te hace único y te diferencia de los demás Ingenieros, ¿qué no?, dime entonces ¿qué otro es el personaje principal de la Historieta El Inge que se publica en una prestigiosa revista que se distribuye en el interior de la Provincia de Buenos Aires y el exterior del país?

A los Ingenieros los caracteriza la simplicidad, la sintaxis y la practicidad, logros muy difíciles. Ya desde pequeño te perfilabas como un excelente futuro ingeniero, tu madre me informó que a la edad de tres años te contó un versito, dijo:

“Amorcito te voy a enseñar lo siguiente, ‘En el cielo las estrellas, en el campo las espinas, y en el medio de mi pecho la República Argentina’, ahora Marito dime lo que aprendiste del versito”. Tus textuales palabras fueron “Apa luna, campo pinche, teta mamá”.

¡Y con eso de que todo debe ser elaborado con la ley del menor esfuerzo gastando lo menos posible….! Como te encargas de las instalaciones eléctricas de la casa te daré un ejemplo con lo que me aconteció el otro día con Claudina, la señora que me ayuda con los quehaceres, me preguntó: “¿Mabel, cómo hay tanta humedad puedo encender el ventilador de techo del altillo para ayudar a que seque el piso?”. Le respondí afirmativamente. Se va. Vuelve: “¿Mabel, de dónde se enciende?”. Respondo: “Tienes que enchufar la ficha que posee el cablecito que sale de la pared en el tomacorriente que está al lado en nuestro dormitorio”. Se va. Vuelve: “¿Mabel, de dónde se apaga, porque desenchufé el cablecito y continuó funcionando?”. Respondo: “Ah, no, tienes que apretar la teclita azul que está en la cocina al lado del tomacorriente donde enchufamos la heladera”. Se va. Vuelve: “¿Mabel, y cómo hago para apagar la luz que queda siempre encendida? Respondo: “Tienes que subirte a la mesa que está en el altillo justo debajo del ventilador de techo”. Me mira, y pregunta “¿Cómo hago para subirme si ni siquiera hay una silla en el altillo?”. Respondo: “Toma carrera y pega un salto”. Se queda pensando y pregunta: “¿Y cuándo estoy arriba de la mesa, cómo hago para apagar la luz?. A lo que respondo: “¡Ah, querida, desenrosca las lamparitas!”

No me malentiendas, solo pretendo hacerte reír.

Un beso.

Mabel (Miqué, dibujante humorística, esposa de Mario, colaboradora de “Mirá”). Lo expresado en la carta es verdadero salvo el episodio del ventilador de techo.
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