Berrutti: “La LPF es una de las mejores de la zona”

Tiene 39 años y es presidente de la Escuela de Árbitros ‘Enrique V. Civelli”. Es uno de los jueces más destacados de la Liga Pehuajense de Fútbol y no pierde la esperanza de dirigir una final liguista. Conoció el arbitraje en La Plata y asegura que lo lleva en los genes.


Nació en Pehuajó hace casi cuarenta años. A los nueve, se radicó en La Plata con su familia y allí intensificó su relación con el fútbol, formando parte de las divisiones inferiores de Unidos del Dique y Fomento Los Hornos. La residencia cerca de Capital Federal le posibilitó asistir periódicamente al Estadio Monumental y disfrutar del fútbol de River Plate. Así creció, rodeado de pelotas de fútbol, hasta su regreso a Pehuajó donde jugó en Atlético KDT, en lo que sería el comienzo de la relación con la Liga Pehuajense de Fútbol.

Alejandro Berrutti tuvo su primer contacto con el arbitraje en un torneo organizado en la Facultad en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata. “Me hicieron ser árbitro y desde allí me gustó”, recuerda el pehuajense, al mismo tiempo que destaca su acercamiento a la actividad por una cuestión de herencia: “mi abuelo materno Ramón Figueroa -señala- fue árbitro internacional entre 1940 y 1950 así que seguramente algo de genes debe ser”.

“Cuando vine a mi ciudad quise arrancar con el arbitraje y le pregunté a mi gran amigo Jorge Suárez si podía empezar en la escuela de árbitros, y así arranqué”, relata. Berruti se formó en la Escuela de Árbitros ‘Enrique V.Civelli’, institución que preside en la actualidad.

“La escuela nació en el año 2001 gracias al esmero de varios árbitros jóvenes a los cuales no se les daba lugar para dirigir y en base a capacitaciones con instructor y preparación física se formó lo que es hoy, con el reconocimiento de la formación y capacidad de los árbitros de la escuela que dirigen en toda la zona”.

Los árbitros pehuajenses se destacan en toda la región. Son solicitados de las ligas de Carlos Casares, Trenque Lauquen. General Villegas, América y hasta han participado en ligas pampeanas como la de General Pico. Además lograron formar parte de competencias nacionales: Torneo Argentino B y C, Sub 15 y Sub 17.

DIRIGIR EL FÚTBOL CHACARERO
Prepara el bolso y parte hacia a la escuela. Es domingo y el deporte hogareño lo espera. Alejandro tiene una nueva cita con la LPF. Llega a la escuela y espera a sus compañeros tomando mate para luego ir a la cancha. Se cambia, pisa el verde césped y disfruta los noventa minutos. Termina el partido y comienza a escuchar reclamos, insultos, protestas. Vuelve a la escuela, realiza el informe del partido y lo entrega en la Liga. Se va a su casa, cena y descansa en familia: “lo más importante”, asegura. Ha pasado una nueva prueba. Otro partido en su carrera como árbitro.

La liga pehuajense es una de las mejores de la zona y de las más difíciles de arbitrar, según comentan los árbitros de afuera que vienen, por el nivel de juego que hay el cual en otras ligas es distinto. Entrar en una cancha en LPF como árbitro es una satisfacción muy importante para todos los que amamos esta profesión ya que es lo que todos anhelan cuando arrancan a dirigir”, señala el árbitro local .

Con destacada trayectoria en el fútbol doméstico, Alejandro afirma que hoy entrar a una cancha no es lo mismo que en sus comienzos. “Uno ya hace años que está en esto y lo toma de otra forma hoy en día, pero en mis comienzos, saber que estaba designado para algún partido implicaba mucho nerviosismo hasta que tocaba el silbato y arrancaba el partido. Ahí ya se termina todo”.

Para el juez, los días posteriores a “un partido difícil o con polémicas” el árbitro joven “lo sufre porque nunca quiere que le salgan regular o mal un partido, a veces las críticas son muy duras pero hay que tratar de sobrellevarlas”.

Berruti subraya que al comenzar a dirigir un encuentro se terminan las amistades y relaciones con sus coterráneos: “En lo personal no es problema separar esas relaciones. Tengo varios amigos jugadores y saben que soy otro dentro del campo de juego. Uno es el juez que imparte justicia y debe ser así”.

REFERENTES, FUTURO Y SUEÑOS...
Alejandro realiza un balance de su trayectoria y no duda en destacar el acompañamiento de “mis amigos árbitros”, pero en especial de dos personas: Jorge Suárez y José Pernigotte. “Son mis referentes en el arbitraje. Jorge ha sido mi hermano mayor en esto, del cual aprendí muchas cosas como así también de José quien con sus años en el arbitraje también te apuntala detalles que es importantísimo tener que aprender”.

Más allá de sus triunfos y avances en la LPF, el actual presidente de la Escuela de Árbitros ‘Enrique V. Civelli’ asegura que su próxima meta es dirigir una final liguista, pero indica que lo más importante sería tener un árbitro de la escuela “en lo más alto de la elite arbitral”.

“Estimo que con un poco de sacrificio en unos años lo tendremos, pues hay muchos jóvenes con futuro en esta actividad. Tenemos a Darío Carinci recibido de árbitro nacional y a Maxi Rojas que termina este año el curso”, narra Berruti, al tiempo que destaca que ambos “fueron ayudados económicamente con fondos de la Escuela sino se le hace difícil a cualquiera hacerlo”.

Es tiempo de agradecimientos. Berrutti asegura que “después de mi familia, el arbitraje es una actividad que amo hacer y le dedicó gran parte de mi tiempo (a veces demasiado) pero como todas las cosas que se hacen por que te gustan las disfrutas más. Quiero agradecer a todos los árbitros que están, que estuvieron y que estarán en la Escuela de Árbitros como así también a los fundadores de la misma que sin la visión del arbitraje que tuvieron ellos no sería posible llegar a lo que hoy tenemos, con árbitros dirigiendo finales de ligas en toda la zona”.
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