La clave está en la buena atención

Vive en Francisco Madero. Es casado, tiene 6 hijos. Se desempeña como productor de seguros. Conoce la zona. Habitualmente visita sus clientes en bicicleta. Considera que la buena atención es la mejor propaganda en el mercado de los seguros. Tiene natural atracción por las actividades comunitarias. Se percibe como enfrentado con el ocio. Sostiene que en la vida hay que involucrarse y en lo posible aportar siempre un granito de arena.



Durante 20 años fue empleado bancario, pero en forma paralela realizaba la venta de seguros. Fue «para incrementar los ingresos y como actividad secundaria. Hoy es la principal actividad y de la cual vivimos junto a mi esposa y mis seis hijos», afirma Gustavo Ariel Mónaco (50), productor de seguros elegido con motivo del Día del Seguro (21 de octubre) a fin de reflejar aspectos de la actividad, por sugerencia de la empresa pehuajense Pino Seguros.

Si bien lleva 23 años en la tarea considera que no es para nada fácil concretar una venta. Al referirse a las distintas alternativas, comenta que «si bien en la actualidad se incrementó la cartera de clientes debido al aumento del parque automotor» considera que «que no cualquiera vende un seguro tan fácilmente. Se necesita ser creíble, cumplir con lo prometido y tener llegada con el mensaje y la explicación con respecto a las bondades del seguro que le estamos ofreciendo a un futuro cliente».

EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS

En cuanto a las coberturas mas frecuentes, Mónaco señala que «en automóvil existen distintas coberturas, partiendo del seguro de responsabilidad civil (tercero) y luego las coberturas de casco (robo e incendio total y parcial, destrucción total por accidente, también se cubren cristales, daños por granizo y la máxima cobertura es la de todo riesgo). Además hay coberturas para las viviendas, comercios, accidentes personales, seguros de vida, granizo para los cultivos y varias más».

Consultado acerca de la incidencia de las nuevas tecnologías, indica: «Si, esa cobertura esta amparada dentro del seguro para las viviendas y en los seguros de incendio, por rayo o explosión y también en algunos electrodomésticos (televisor, microondas, computadoras, etc.) que entran en las variaciones de tensión».

Como en toda actividad ha habido épocas buenas y malas. «En un país con una economía tan cambiante como el nuestro -afirma Mónaco- siempre se pasan momentos buenos y no tan buenos, pero siempre el que tiene voluntad de trabajo y sacrificio lo soporta mejor. En momentos de crisis también surgen las oportunidades de negocios, hay que tratar de aprovecharlas».

PERSERANCIA Y SUGERENCIAS
Inquieto, activo, desarrolla una rutina laboral con características variables desde su amado Francisco Madero. «Por la mañana, tipo ocho, estoy una o dos horas en la oficina haciendo solicitudes y completando documentación, luego salgo todos los días a la calle y realizo la cobranza. La venta la hago porque me solicitan un seguro o una consulta, al tener tantos años en el rubro y por la confianza de la gente normalmente no salgo a vender, las ventas van saliendo día a día con la necesidad de los clientes.

Siempre y desde que comencé recorro a todos mis clientes en bicicleta, muy pocas veces voy en auto. También hay días que voy a la zona rural, ya que mi pueblo tiene una característica para mi muy positiva que es la de que hay muchos chacareros chicos (50 a 100 hectáreas), varios tambos, varios contratistas que hacen laboreos y esos son mis clientes. No tengo grandes clientes, ni pules de siembra...»

Mónaco, se traslada una vez al mes a Curarú, «donde tengo muy buenos clientes», atento a su experiencia y dando respuesta a la inquietud periodística, remarca a modo de sugerencia: «Es la que hago día a día es la de tratar de promover la prevención de los accidentes. Siempre les digo a los jóvenes que no circulen a alta velocidad, a los que vuelan en las motos también los reprendo para evitar accidentes y les aconsejo que no tomen alcohol cuando manejan. A los clientes que toman algún empleado para alguna changa les aconsejo que hagan un seguro de accidentes personales».

LA CAPACITACIÓN ES ELEMENTAL
«Esta profesión requiere de capacitarse diariamente: Tenemos matrícula como productor de seguros, hacemos cursos anualmente, llevamos libros de rendición y cobranzas y de registro de operaciones. Cada día tenes que ser mas profesional en esta actividad.
Siempre tenes que atender al cliente de la mejor manera, así este se siente respaldado por nosotros y esta es la mejor propaganda que uno tiene para seguir manteniéndose vigente dentro del mercado del seguro. El productor de seguros cumple una función social dentro de nuestra sociedad», sostiene.

Y al indagar acerca de las satisfacciones que recoge en la actividad, afirma. «Mi mayor satisfacción es cuando puedo resarcir a mis clientes con el pago de un siniestro, ya que en ese momento siento, que cumplí con mi rol como productor de seguros».
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