NOSTALGIA POR EL LUGAR Y AMOR POR EL CAMPO

Fue un lugar tradicional de Pehuajó. Quizás una de las últimas pulperías de la región. Lugar de encuentro (a veces, de desencuentros). Centro de abastecimiento. Ámbito de recreación. Doña Josefa “Pepa” Medina administró la pulpería hasta que la inundación dijo basta. Se vino desde Buenos Aires y asumió el desafío. Su tarea honró a su antecesores, abuelo y padre, que la condujeron en otros tiempos. Allí se criaron sus hijos, con sacrificio y esfuerzos pero con la firme voluntad de sus convicciones.



Josefa Medina (90) rememoró la década en que estuvo al frente del boliche “El Tigre”, otrora conocido como pulpería. Pepa se hizo cargo del recordado negocio cuando falleció su padre, Don Gerardo Marco Medina. Vivía en Buenos Aires pero decidió el retorno para proseguir con el emprendimiento familiar, que había iniciado su abuelo.

Al relatar su historia, Josefa no olvida su infancia y su formación en la escuela del paraje “La Blanqueda”, al mismo tiempo que valora a su maestra, Francisca Bianchi. Finalizado sus estudios, Pepa se casó y se radicó en Buenos Aires, y tras el fallecimiento de su padre, retornó a Pehuajó para continuar el emprendimiento familiar. Así le dio continuidad a la histórica pulpería, y junto a su esposo, Juan Manuel Pascual, crió y educó a sus cuatro hijos.

“Atendía el boliche, secaba manzanilla, y atendía a los cuatro chicos. Lavaba los guardapolvos, todo. No había lavarropas como ahora”, acota, sonriente. Fue en la década del 60, que tuvo sus particularidades. “Pasamos sequía e inundación”, rememora doña Josefa y sus ojos se iluminan al tratar de hilvanar recuerdos de momentos familiares y episodios vividos en El Tigre: “los santiagueños recorrían los campos vendiendo mantas y otras cosas, pero en el boliche se vendía de todo”.

Eran los tiempos en que los reseros (arriadores de ganado vacuno) eran protagonistas relevantes en el quehacer ganadero de la zona. “Ellos -acota Pepa- venían y le poníamos vino con mi esposo. Nuestras heladeras era un sótano hondo. Cuando llegaban los reseros pedían refrescos y armaban los asados en toda la esquina”.

Las reuniones recreativas y danzantes eran frecuentes. Allí se juntaba la gente de campo y otros que venían de localidades cercanas. A propósito, Josefa señala que en aquella época “se hacían bailes, se jugaba al fútbol. Eran unos bailes bárbaros, y en el fútbol, el equipo de El Tigre andaba siempre arriba”.

Y además del fútbol chacarero, no faltaban las carreras cuadreras y las reuniones domingueras. Entre otros recuerdos, Josefa añade: “carneábamos ovejas, después de comer llegaban el vendedor de ropa y le comprábamos de todo. Era lo única manera de comprar ese tipo de cosas: medias, vestidos, camisas, ropa de toda clase”.

“Fue una época que marcó mi vida. Cuando más se trabajaba era la época de las cosechas, se vendía la carne. ¡Qué bárbaro!”, exclama Pepa con inocultable nostalgia. Esa misma sensación que la estimuló para dejar la gran ciudad y volver al interior, porque siempre “sentía nostalgia por el lugar y por el amor que tengo por el campo”.

Y el desenlace fue inevitable por imperio de una nueva inundación en los albores de la década del 70. “El agua se lo llevó todo”, subraya con vehemencia doña Josefa y remarca: “No hubo otra salida. Me vine porque los chicos eran todos grandes y marido tenía que trabajar acá”.

El boliche “El Tigre” pasó a ser un recuerdo para Josefa. O mejor dicho un cúmulo de hermosos recuerdos, dejando de lado las contrariedades afrontadas. Allí, con esfuerzos y sacrificios, Josefa, Pepa o La Paisana como muchos las llamaban, con admiración y afecto, fue puntal y sostén de su familia. Honró la memoria de su abuelo y de su padre, forjadores de aquella pulpería, que forma parte de la rica historia lugareña del pago hernandiano.
Compartir en Google Plus

1 comentarios:

  1. Que hermoso recuerdo,viejita!!! Te admiro por lo laburadora que fuiste .¡Cómo luchaste para criarnos a nosotros!!1 Y además te hiciste con tus puños y el ahorro( que antes se podía) una hermosa casa.Hoy viejita vivis como una reina .Gracias a tu esfuerzo. Siento orgullo por vos y papa,un hombre honesto. La mejor herencia que nos dejan el fruto al amor,al trabajo y la honradez...

    ResponderEliminar