Bombero toda la vida



Es pehuajense y forma parte de la comunidad de Bomberos Voluntarios de Pehuajó desde 1976. Raúl Nicolás Brísoliz tiene 53 años, está casado con Silvia, es padre de Nicolás, María Victoria y Lucila y abuelo de Martina. Ingresó como cadete, fue suboficial, subalterno y oficial, y desde 2005, es Oficial Auxiliar (Retiro Activo). “Ser bombero es una pasión indescriptible, una forma de vida, el trabajar por tu comunidad. Nacimos para ser bomberos, nada nos obliga, sólo el dolor de los demás”.

La sirena de bomberos sorprendió a Rául. Estaba en una clase de catecismo en la parroquia San Anselmo y comenzó a sentir, muy cerca, el sonido de la autobomba. Era muy intenso. Parecía que el siniestro era en el centro pehuajense. Tenía razón: se había incendiado un sótano en la librería Miré. “Desde ese momento, creo que me sentí tocado por la vocación. Admiraba lo que hacían los bomberos en esos momentos con los elementos que estaban a su alcance”.

Raúl era cadete de la zapatería de Coco López y de Carlitos Díaz, lugar donde concurrían muchos bomberos porque Coco había formado parte del cuerpo. Con sólo catorce años, comenzó a frecuentar en Bomberos Voluntarios.

Y al cumplir los quince, se incorporó como cadete. Fue el 2 de mayo de 1976, y durante aquel tiempo, los jóvenes que se incorporaban como cadetes salían inmediatamente a los incendios. “Fue Bernardino Farías quien me llevó cuando se abrió la inscripción de cadetes. Recuerdo que mi padre tuvo que firmar para poder ingresar por la responsabilidad de ser menor. En ese entonces José Donato Dragani, jefe del cuerpo, no permitía el ingreso de cadetes sin la autorización del padre”.

“Luego de entrar, con los bomberos y sub oficiales más experimentados hacíamos el curso. El examen eran cuarenta preguntas. Hoy por hoy, el curso dura un año y no van a los incendios hasta que no completan lo que exigen las reglamentaciones, creo con muy buen criterio, y los cadetes no salen a servicios hasta que cumplen 18 años y son confirmados bomberos”, manifiesta el pehuajense.

Su primer servicio fue en un incendio sobre las vías del ferrocarril, en el sector donde funcionaba la firma Gopar, en Lavardén y López y Planes. Durante esos días, el joven Brisoliz alternaba sus estudios secundarios con su actividad bomberil. “La sensación de los primeros servicios en aquellos años era conocer desde adentro la vocación que tenemos, ya el solo hecho de correr del colegio al cuartel -iba al nocturno- tenía una adrenalina especial, que conservo cada vez que toca la sirena”.

“Creo y lo digo en cada acto de bomberos que me toca hablar y me emociona profundamente, bombero se nace, no se hace. Nuestras madres nos parieron a cada uno de nosotros para servir a la comunidad. En mi caso abracé la profesión desde muy chico y luego me siguió mi hermano Gustavo, que aun presta servicio activo”.

Raúl realizó una rica trayectoria en el cuartel de Bomberos Voluntarios de Pehuajó. Fue cadete, sub oficial, sub alterno y superior, y luego, oficial. “Bomberos me dio la posibilidad de conocer muchos lugares del país y también participé, en 1994, de un importante curso en Texas, Estados Unidos, en la especialidad Incendio”.

También ocupó cargos en el Consejo de Capacitación de Bomberos Voluntarios. Primero como Subdirector, y luego como Director Zonal de capacitación, durante en dos períodos. Raúl prestó servicio activo en el cuerpo hasta el año 2005, cuando Pablo Landa, que era jefe, “nos solicitó que pidiéramos el pase a retiro activo”.

“Mi relación con bomberos siguió siempre como instructor y en los ceremoniales. Tanto el jefe Jorge Farías, como el actual jefe Jorge Valentín Sánchez, nos convocan permanentemente y con orgullo me pongo el uniforme como cuando era cadete y salgo a guardias o eventos especiales que me toque”.

Por otro lado, está encargado de coordinar la Subcomisión de eventos con otras dieciocho personas, “en su mayoría mujeres maravillosas que lo viven tan intensamente como uno”.

¿QUÉ ES SER BOMBERO? “Es una pasión indescriptible, una forma de vida, el trabajar por tu comunidad. Nacimos para ser bomberos, nada nos obliga, sólo el dolor de los demás. Y estoy feliz porque todavía luzco con orgullo el uniforme de ser Bombero Voluntario. Creo que al bombero, la experiencia de los mayores y/o superiores, nos da la tranquilidad de asumir cualquier tipo de servicios. Estamos preparados para atender la emergencia sea cual sea. Somos seres humanos e igual sentimos tristeza en tragedias donde se han perdido vidas”.

EL ACOMPAÑAMIENTO DE LA FAMILIA. “La familia es fundamental. Si no hay un sólido apoyo familiar, por más que llevemos la vocación de servicio, es imposible cumplir con la tarea. Tal vez muchos de nosotros no compartimos un brindis de Navidad o Año Nuevo con nuestras familias, no concurrimos a los actos de la escuela de nuestros hijos, nuestras madres sufrían al ver que había pasado. Hoy hay comunicación, en aquel entonces solo estaba esperar que volviéramos del servicio o ir al cuartel a ver qué había pasado. Sin familia es muy difícil ser bombero”.

BOMBERO, ANTES Y AHORA. “Los cambios fueron muchos y principalmente desde 1983. Los bomberos se agruparon en federación, se conocieron especialidades y sobre todo el riesgo que significan los servicios por la cantidad y servicios más complejos. Más allá de los incendios, que la técnica y materiales evolucionaron mucho, existen los servicios de materiales peligrosos que se debe ser muy cauteloso en la forma de proceder. También ha evolucionado la vestimenta del bombero en forma fundamental. Antes salimos con el casco, un overol que ya lo habían usados alguna generaciones y botas comunes de goma, algunas emparchadas. Hoy por hoy el bombero tiene su overol, su traje estructural, su equipo autónomo, su bota con la seguridad que se necesita y otro tipo de autobombas. En lo personal viví las dos experiencias, muy diferentes”.

EL ACOMPAÑAMIENTO DE LA SOCIEDAD. La comunidad valora profundamente la actividad de bomberos. Hace unas horas salimos uniformados a vender el bono de un lechón. Vendimos 5000 números porque no había más. En cada casa era un elogio a bomberos, se te ponía la piel de gallina ver a los más humildes contar las monedas para comprar un bono. O un abuelo que no había cobrado y que nos decía ‘no les puedo decir que no por todo lo que hacen’. Esto pasó y seguirá pasando la comunidad nos valora permanentemente”.

MOMENTOS, VIVENCIAS. “He participado en muchísimos servicios, incendios. El dolor de que al vecino no le queda nada, rescate de personas en laguna, accidentes. Todos muy fuertes desde el punto de vista emocional pero grabo para siempre la inundación del 87. Evacuamos barrios periféricos de la ciudad, donde el agua en pocas horas había inundado lo único que tenían y solo podíamos brindarle apoyo y trasladarlos a un lugar seguro. La otra situación tiene que ver con la inundación en abril del 2003. Integré la brigada Puma de la Provincia en la inundación de Santa Fe, junto a Leandro Vizcay, Lucas Chaves y Carlos Tiano. Fue el servicio más importante que participé: por la magnitud, por los momentos vividos, por la cantidad de desparecidos y por las pérdidas materiales”.
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1 comentarios:

  1. Felicitaciones Raúl x tu amor en bomberos voluntarios!!! Muy merecido!!! Un abrazo y gracias x tanta solidaridad!!!
    Laura Sauco

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