“El saber escuchar primero, y hablar después, es lo importante”



Fue profesor en distintos establecimientos educativos de la ciudad y hoy está retirado de la actividad docente. Con conceptos claros y precisos, Alberto Pascual (52) habla de su vocación, la relación con los alumnos, el respeto y la amistad con los estudiantes, los desafíos en una institución educativa y el rol del profesor en la formación de una persona. De esta manera, rendimos homenaje a todos los docentes del distrito a modo de adhesión a la celebración del Día del Profesor (17 de setiembre) y Día del Maestro (11 de setiembre)

Su inicio en la docencia fue en marzo de 1979, como profesor en el Instituto Miguel Di Gerónimo de la ciudad de Trenque Lauquen, donde también trabajó en el Instituto 40. Allí dictó clases hasta 1988, año en el que regresó a Pehuajó, comenzando a trabajar en el Colegio Nacional y en el Instituto hoy 148. Sus conocimientos también fueron requeridos por las autoridades del Colegio Santa María, desde sus inicios, y por 17 años.En el año 1998 y a través de un proyecto, obtuvo horas en la Escuela Media 205 en adultos. Tras 30 años de docencia, Alberto Pascual se retiró de la actividad profesional en 2010.

¿CÓMO NACE LA VOCACIÓN?
Alberto confiesa que en realidad, su idea era estudiar abogacía. Realizó el curso de ingreso en la Facultad de Derecho de la ciudad de Buenos Aires, en plena dictadura militar, pero el inicio de la carrera no fue una situación grata. “Todo era muy difícil. No aprobé una de las asignaturas correspondientes y cuando pido ver el examen escrito, recuerdo bien, que la persona que me atendió, me dijo… ‘pibe no preguntes, volvé el próximo año’”, rememora uno de los históricos profesores del ex colegio Nacional.

Para no perder un año, justo en 1978, en Pehuajó se abría el Profesorado de Ciencias Jurídicas y Contables, y por su relación con lo que Alberto quería estudiar, decidió inscribirse en mencionada carrerra que lo llevaría a encontrar su vocación.
“Al finalizar el primer año, llaman desde Trenque Lauquen al Instituto, para cubrir horas de contabilidad, y me anoto. A partir de allí, descubro que dictar clases es lo mío... la vocación nació a partir de ese momento”, recuerda.

SABER ESCUCHAR, DESPUÉS HABLAR
La llegada al estudiante es un gran desafío que Alberto Pascual lograba con éxito, siendo elegido en varios oportunidades como tutor de curso. El docente considera que para conseguirlo “la buena relación debe ser mutua, de lo contrario, no hay posibilidades de que se logre esa relación”.

Y agrega: “la experiencia me mostró, que una buena relación, se sustenta y fundamenta en el RESPETO. El saber escuchar primero, y hablar después, es lo importante. Y recordar que el alumno antes de serlo, es persona, allí esta el éxito la buena relación, sabiendo marcar los límites y recordando que adonde termina el derecho de uno, comienza el del otro”.

La exigencia y el respeto fueron pilares fundamentales en su trayectoria como profesor. Su buen trabajo en el aula se veía reflejado en la capacidad de forjar amistad con el grupo de estudiantes.

“Siempre hubo respeto de mi parte, y trate de mostrar con total naturalidad, cuál es el rol del profesor. Nunca decir algo, que no voy a cumplir. Y además ser primero en todo, desde el saludo, el escuchar, el pedir disculpas cuando corresponde, el hablar con la verdad, el no agredir, el no gritar, el no traer los problemas personales al aula, el dar el ejemplo siempre, esto hizo que los alumnos, respondan de la misma manera, creo que allí radica el RESPETO MUTUO.

Por eso la relación de profesor y “amigos” siempre salió fortalecida”, explica Alberto, profesor y fanático riverplatense.

EL BUEN PROFESOR Y LOS DESAFÍOS
La tarea del educador obliga una constante capacitación, significa una notoria responsabilidad social y requiere de un determinado conjunto de aptitudes que lo definirán como un destacado docente. Alberto sostiene que una persona para ser buen profesor “necesita varios ingredientes: presencia, conocimientos, tolerancia, paciencia, y sobre todo VALORES, hoy tan devaluados y te diría muy lejos de quienes ejercen. No todos por supuesto… El buen profesor debe saber pensar, y actuar como corresponde”.

Además de las habilidades y su potencial, el docente se enfrenta con diversos desafíos cuando ingresa a una institución escolar. Pascual señala que “el primero de los desafíos es la ubicación dentro de la Institución. Saber dónde está, adónde tiene que ir, y a partir de allí tratar de ir conociendo el manejo de la misma. Dado el sistema implementado, se designa a los docentes a la mañana temprano o al mediodía, y tienen que salir a los lugares designados, sin preparación previa, lo cual ya es todo otro desafío”.

También expresa que “otro gran desafío, se da en las escuelas grandes, donde se pierden las relaciones interpersonales, y uno se siente muy solo.
Y obvio, el mayor de los desafíos, es enfrentar a los alumnos”.

Finalmente, Alberto Pascual destaca el papel del profesor en la formación del ser humano: “tiene un papel muy importante, desde el saber enseñar, saber llegar a sus alumnos, dar permanentemente el ejemplo, y saber “sembrar” muy bien. El alumno espera de los profesores todo esto, después él mismo, lo pone en práctica”.

UNA AUTOCRÍTICA
Evaluarse y aprender, es fundamental.En relación a esto, el profesor Pascual enfatiza: “durante mi carrera profesional, un poco más de 30 años, fui muy duro e intransigente, no solo con los alumnos, hasta conmigo mismo.

Todos los años cuando finalizaba el período escolar, correspondía hacer un balance, y me preguntaba muchas veces, si era yo realmente, o mis alumnos…por los resultados obtenidos y la verdad, que no lograba responderme con claridad esa pregunta. Hoy después de retirado, encontré la respuesta, VALIÓ la pena ser así, lo SEMBRADO fue mucho, pero MUCHO y lo que llevo COSECHADO es aún MAS…

Creo que las personas debemos darnos cuenta, que pasamos por esta vida para hacer HUELLA, no simplemente para caminar”.

Una anécdota

“Me invitan a dar una charla ante casi 100 personas invitadas. Por supuesto me preparé durante un mes. Al llegar había más de 150 personas, de todos lados, el salón era muy grande, yo tenía que estar sobre una tarima, que tenía un escritorio y una silla.

Duraba toda una jornada, durante la mañana, y a pesar de los nervios, iba como avión….Salió más que perfecta. A la tarde, ya más relajado y un poco “creído” arranque de la misma manera, a la hora más o menos de transcurrida, comienzan las preguntas, por lo tanto decido sentarme, y allí vino la debacle, se corto una pata posterior de la silla, por lo que aterrice arriba de varios presentes…

El silencio fue más que prolongado y significativo, nadie hablaba, mudos todos, hasta que me levante, con la ayuda claro de algunas personas. Solo dije, …¡¡¡ pueden reírse ¡!! Y ni hablar terminamos todos a las risas…..jamás voy a olvidar esa situación”.

PING PONG
Un deseo: esperanza
Una frustración: un mal amigo
Un rencor: no hay
Un amor: River
Una esperanza: un deseo
Un ídolo: Gandhi
Un recuerdo: lo bueno
Una ingratitud: el dolor
Una gratitud: cosechar
Un reproche: la autoexigencia
Un profesor: Einstein
La educación: calidad
La escuela: pública
Pehuajó: mi raíz
Alberto Pascual: una persona más
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