Dos épocas, dos generaciones, y una misma pasión

Un auténtico club de barrio. La fundación definitiva se concretó el 19 de agosto de 1943, pero su origen se remonta al año 1932, cuando se constituyó por voluntad de un grupo de entusiastas jóvenes amantes del fútbol. La iniciativa expiró en el año 1940 y tres años después se reactivó.

Los vaivenes institucionales parecen ser una constante. Hubo etapas de esplendor y períodos de inactividad. Actualmente, se han renovado las expectativas y un grupo de vecinos asume el desafío de reflotar al Boca pehuajense, a 69 años del hecho fundacional.

Adherimos al aniversario con una evocación del primer equipo conformado en la década del 30, que integraba Lorenzo Sauco, padre de Héctor “Tierno” Sauco, con quien compartimos recuerdos de una de las épocas notorias de Boca.

Don Lorenzo, antes de su fallecimiento, al hablar de su actuación en Boca, entre otras cosas, recuerda que su entrenamiento para los partidos era “caminar”. “Me venía del campo, me hacía 12 kilómetros de a pie para poder jugar en Boca. Y muchas veces, porque el trabajo estaba primero, venía sin dormir y después me iba al trabajo.

Ahora, yo sabía que el cuero tenía que aguantar y sabía hasta dónde podía aguantar”
“Me bajaba del arado y me iba a jugar al fútbol”, contó en una oportunidad, poniendo de manifiesto el sacrificio que representaba y al mismo tiempo el encanto del denominado fútbol chacarero.

Su hijo, Héctor, años después lució la camiseta de Boca. Jugó durante 21 años en primera división. La mayoría en Boca, si bien pasó por Defensores del Este y por KDT. Con “Defe” fue subcampeón en 1980, pero en Boca no logró título de primera, sí un campeonato de cuarta división. Héctor, también se desempeñó como técnico en KDT y obtuvo el campeonato Preparación del año 1990.

El relator deportivo Baby Bethouart lo apodó “Tierno”. “Trabajaba en la sastrería de Rulo Sánchez, era cadete, e íbamos a jugar al fútbol a la quinta de Esquerra, junto con Enrique Civelli, Carlitos Cipolat y otros. Yo era muy flaco y con facilidad me derribaban al suelo. Y ahí, me querían fichar para San Martín, y en broma decía “no, es muy tierno”. Y así quedó el sobrenombre.

Si bien recuerda con afecto su paso por KDT y Defe, su corazón fue de Boca. Como su padre jugó de 5. Como Don Lorenzo dejaba todo en la cancha. “Corría todo el partido – rememora el “Tierno”- y me embroncaba cuando perdía una pelota, pero enseguida retrocedía para recuperarla. Se jugaba con ganas, se transpiraba la camiseta”.

“Eran otros tiempos, todo muy diferente. Hoy es distinto. Yo me retiré y no volví más a la cancha”, comenta a modo de síntesis y marcando la diferencia de una época no tan lejana, pero muy disímil.

Hoy, alejado del ambiente futbolístico y evoca los tiempos de jugador. Sin duda, prevalece en el recuerdo su actuación en Boca, donde fue portador de un particular estilo y más allá de los títulos Sauco vivió y disfrutó intensamente. Seguramente y salvando distancia, con el mismo entusiasmo y fervor de Don Lorenzo en la década del 30, aquel que caminaba doce kilómetros para venir a jugar. Y con las mismas ganas de Héctor o “el Tierno”, que corría los 90 minutos y peleaba todas las pelotas.
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