Catar, degustar

Uno puede sencillamente tomar vino, pero degustarlo, catarlo es diferente. Cualquier producto se puede catar, vinos, cervezas, quesos, aceites, puros, destilados, infusiones y otra gran cantidad de productos.

Degustar es identificar y analizar por medio de los sentidos. Se basa en una identidad de las reacciones fisiológicas de todas las personas ante las mismas sensaciones. Teniendo en cuenta que los umbrales de percepción son diferentes en cada persona.

A los que disfruten del vino, les recomiendo que elijan una copa, sirvan sólo un tercio de la misma y tomándola del tallo, sobre un fondo blanco, empiecen a tratar de reconocer distintos COLORES, intensidades del vino. Luego sus AROMAS, oler el vino quieto y después de girar la copa, notarán que el vino se abre y sus aromas volátiles empiezan a notarse cada vez más. Siga, con un pequeño trago tratando de cubrir toda la cavidad bucal a efectos de percibir los distintos SABORES que pueda tener. En cada paso es importante memorizar aromas y sabores de vinos diferentes.

Esta práctica requiere de concentración y muchas ganas. Para entrenarse en la cata, es ideal que el lugar que elijamos sea un ambiente sin olores, de colores neutros, tranquilo. Es fundamental que la temperatura del vino sea la adecuada, contar con un fondo blanco, agua mineral, galletitas neutras o pan (para limpiar la boca entre cada producto). Siguiendo ciertas pautas van a poder ir evaluando las características del vino, empezando a reconocer las cualidades de cada uno, origen, variedad, añada, etc.

Con el tiempo se logran catas cada vez más precisas y sutiles pudiendo reconocer desde aromas particulares de una variedad, el sabor de vinos de zonas cálidas con respecto a zonas templadas, a distinguir un vino joven de uno añejo, a poder identificar si ha pasado o no por madera, hasta descubrir defectos que pueda tener un vino.

Los factores que hacen que un vino sea distinto a otro, son varios: la variedad de la uva, la zona de origen, el clima, el suelo, el año en la que la uva fue vendimiada, la elaboración, el aporte de la experiencia del Ing. Agrónomo, del Enólogo, del Cosechero, si tuvo paso por madera, el tiempo de crianza. Todo esto conforma el Terroir de un vino e influye directamente en su personalidad. También los diferentes grados de acidez, azucares, taninos y alcohol determinan el “estilo” de un vino.

Sofía Torrallardona - Sommelier
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