Alonso Aguilar, siempre con nosotros

Un merecido homenaje se tributó al recordado convecino, Alonso Aguilar, al perpetuar su nombre en una de las dependencias de la flamante sede de la Unión Pehuajense de Ciegos y Amblíopes, en calle Wilde 234.

El logro de la actual conducción, liderada por Pablo Pallero, además de hacer realidad uno de los sueños de Alonso Aguilar, abre un interesando abanico de posibilidades para el quehacer institucional de la benemérita entidad.

Adherimos de manera muy especial al homenaje realizado a Alonso Aguilar, que integró el grupo fundador de la Unión Pehuajense de Ciegos y Amblíopes. Fue el principal impulsor de la entidad, para la cual trabajó incesantemente, con profundo amor y fiel a sus convicciones.

Lamentablemente, perdió la vida en un accidente ocurrido el 17 de marzo de 1986. “Alo”, como le decían habitualmente, había nacido el 8 de octubre de 1931. Contrajo matrimonio con Hilda Staroni, naciendo de esa unión dos hijos, los cuales eran pequeños cuando se produjo aquella tragedia.

Hoy, esposa e hijos, comparten la inmensa satisfacción de saber que ese sueño de “Alo” se hizo realidad. Desde el cielo, con la simpleza de todos los momentos, su contagiante humildad y su hombría de bien, también comparte el logro de los no videntes por los que tanto trabajó.

Era, sin duda, un incansable trabajador, de, para y por los ciegos. Su accionar fue reconocido en todos los ámbitos. Llegó a organizar en Pehuajó, un brillante Encuentro Nacional de Ciegos, cuyas connotaciones fueron significativas para reafirmar objetivos y el rol de quienes están privados de la luz de los ojos, en cualquier comunidad.

Seguramente su protagonismo y proyección hubiesen sido notables, porque ostentaba cualidades y un empuje por “hacer” que sobresalía en forma permanente y era estímulo para muchos que sin limitaciones físicas, no tenían su ímpetu y voluntad.
“Alo”, Dios te tenga en la gloria.
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