¡Te acordás, hermano..!

















Julián Pinacho (91) y Carlos Vidal (86), se reencontraron 58 años después. Fueron protagonistas de la época de oro de la orquesta Armonía. Julián, uno de los bandoneonistas de la agrupación; Carlos, el cantor. Brillaron en Pehuajó y en la región, animando aquellos memorables bailes populares.


Julián se fue de Pehuajó y perdió el contacto con los integrantes de la orquesta. Trabajó en Buenos Aires y finalmente se radicó en Venado Tuerto (provincia de Santa Fe) donde se jubiló como Jefe de Correos. Su hijo Miguel, hace unos meses, aprovechando los recursos de internet, ubicó a Carlos Vidal, el cantor de la orquesta, y generó el reencuentro de los dos únicos integrantes de “Armonía” que aún viven.

El sábado 19 de mayo, Julián volvió a Pehuajó y se reencontró con Carlos. Faltan palabras para poder transmitir la profunda emoción que embargó a los dos. Abrazos prolongados, miradas plenas de regocijo y mejillas inundadas de lágrimas. 58 años sin verse. Se imaginan la cantidad de preguntas y recuerdos que proliferaron. Eran jóvenes treintañeros cuando compartían la orquesta y eran protagonistas de una época donde los bailes eran la atracción dominante, en Pehuajó y en la zona.

Pero Julián no vino solo al reencuentro. Fue acompañado por su hija, su hijo y la nuera, y como en aquellos tiempos trajo a cuestas el bandoneón, el mismo fueye que usaba en la orquesta “Armonía”, que nunca dejó de tocar, siempre lo ejecutó en reductos tangueros porteños y ahora santafecinos.

Y como es de suponer, después de los saludos y los recuerdos espontáneos, Julián sacó el bandoneón y comenzó a tocar algunos de los temas de aquellos tiempos. Y Carlitos, que nunca dejó de cantar, empardó tonos y como en los años cincuenta cantó tangos, milongas y valsecitos. Fue como volver a vivir, retroceder en el tiempo. Se coparon los dos y se llenaron de nostalgia por dentro y por fuera.

Quién les quita lo “bailao”. Los que fuimos testigos del reencuentro, contemplamos atónitos y compartimos la tremenda emoción. Nos deleitamos con el dominio brillante del fueye en las manos de Julián y la prolija y coherente voz de nuestro Carlitos, que como dijéramos en la edición de diciembre, acaso también no canta cada día mejor.

Una tarde inolvidable. Emociones por doquier. Una tarde de “Nostalgias”, de placeres compartidos “cuando tallan los recuerdos”, puros, frescos, sinceros, de los labios de dos viejos amigos que hace mucho no se veían y revivieron las horas de un tiempo que pasó, simplemente “al compás del corazón”.…



















La orquesta “Armonía”: de pie, de izquierda a derecha, Angel Turriani, Armando Culci y Carlos Vidal. Sentados: Nicolás Potenza, Raúl Todino, Julián Pinacho y Nuncio Novello.
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