Zunilda Anaya: “Hay que cruzar la calle, hay que conocer”

Gracias a la gentileza del programa radial “Tardecitas...… y algo más”, rendimos homenaje al 75º aniversario de la Escuela nº 34, a través de la convecina Zunilda Anaya, emblemática docente -ya jubilada- del mencionado establecimiento, donde cumplió su misión de maestra durante 23 años. Con una historia plagada de vaivenes y con una admirable tenacidad por parte de sus docentes, la Escuela ha sido un ejemplo para todo Pehuajó de que en las épocas duras, más que aflojar, hay que de salir adelante. He aquí reproducimos parte de la entrevista que refleja vivencias y sentimientos de una perseverante maestra.


(Zuni llega a la radio, sonríe suavemente y se acomoda con soltura frente al micrófono. Señora elegante, con las uñas pintadas, gesticula cuando habla, denostando su tranquilidad frente a las preguntas de la entrevista. Más adelante nos confiesa que ama la radio y ahí encontramos la explicación para su comodidad en el medio radial).

-Buenas tardes Zuni, contanos un poco de tu historia. ¿Dónde naciste?
-Yo nací en Trenque Lauquen y por circunstancias de la vida… me recibí en la escuela primaria y secundaria de Morón, después estuve viviendo en Trenque Lauquen y por último recalé acá en Pehuajó. Estoy viviendo donde están mis tres hijos, mis nietos, y agradecida a Pehuajó porque me brindó la oportunidad de crecer como persona, como docente y de tener una serie de experiencias que siempre las tuve guardadas pero me dieron la oportunidad y las pude concretar.

-¿Siempre pensaste que ibas a ser docente? ¿Cómo llego la docencia a tu vida?
-Siempre quise ser docente, además tengo que reconocerle a mi mamá porque ella lo que quería en ese momento era ser docente. Intenté hacer una carrera universitaria, pero económicamente no podía. Pero estoy conforme con ser docente. Mis amigos y familia se ríen porque yo siempre les comento que si volviera a nacer sería docente. Hace 5 años que estoy jubilada y no saben cómo extraño la docencia. El contacto con los chicos,...con mis compañeras.

Ustedes tienen que pensar que en esos años que vivimos en la Escuela 34 nosotros vivíamos 8 horas en la escuela. Entonces empezamos con un grupo de compañeras (muchas están jubiladas) y nuestros hijos eran pequeños y después comenzamos a vivir los casamientos, embarazos, nacimientos de nuestros nietos y todas esas experiencias que son tan gratificantes. Nuestros dolores de cabeza también. Porque no todo es rosa cuando uno cría a los hijos. Pero es normal, natural, es la vida.

-¿Te acordás de alguna anécdota siendo docente? Entre risas nos decía que ninguna!
-A raíz de lo que hoy vivimos con el clima, recordaba lo que fueron las inundaciones en años pasados. Porque nosotros perdimos nuestro establecimiento. Una de las tantas veces que lo perdimos… Una tarde serían alrededor las 14 horas comenzamos a ver que corría por la calle un hilito de agua y un compañero, Néstor Lamatina, clavó un palo. A las 15.30 horas no saben cómo el agua había avanzado y al día siguiente tuvimos que pedir la ayuda de los bomberos. Para poder irnos, para poder salir. Nosotros en ese momento estábamos reunidos en la plaza para ver qué se podía hacer. Estaba toda la población. Y pedimos algún lugar para llevar las cosas de la escuela. Y el secretario de los municipales hoy fallecido, muy amablemente nos brindó un espacio y dimos clases durante 2 años en el sindicato de los municipales y ahí empezamos a transitar en otros lugares. Hasta que después a fines de 1991 volvimos a nuestro establecimiento. Es una anécdota que en estos momentos nos marcó el inicio de lo que nosotros vivimos.

-Recién nombraste lo que extrañabas estar frente a los chicos. De esa parte de la docencia, del contacto con los chicos en la clase, ¿qué fue lo que más te gustó de esa experiencia?
-Que crecimos juntos, porque los chicos te dan mucho. Perdón el yo (es una costumbre de los docentes). Yo daba clases (pedí permiso), escuchando radio. Nosotros, mi grupo, 6to y 7mo, hace varios años en 1993 más o menos, mis alumnos ganaron el primer concurso realizado por SUTEBA. Ganamos el primer concurso de radio. Nosotros hacíamos radio!! Yo llevaba a mis alumnos en un auto viejito. Lo que se llama ahora PEI, porque era una de las actividades en esa escuela con la Directora que estaba, Elda Piñatón. Teníamos una huerta muy grande, un vivero y salíamos a vender los productos por la calle. En ese momento se podía. Teníamos a la venta en la plaza plantines y verduras que cosechábamos. Cuando hacíamos los programas en la radio, los textos que los chicos leían eran sobre los productos que se hacían en la escuela. La experiencia de la escuela para mí fue muy gratificante. A lo mejor no se puede comparar con la actualidad porque todo ha cambiando. Hay cosas para bien y para mal. No se puede decir “todo pasado fue mejor” o “todo lo de ahora es mejor”. Hay cosas buenas y malas. Pero el convivir, el contacto con los chicos, con las familias, es muy bueno, con todo lo que se les puede brindar a los chicos.

Yo siempre tuve una meta, que a pesar de que estábamos tan lejos, (nuestra escuela está cruzando la vía). Yo siempre les decía “hay que cruzar la calle, hay que conocer”. Mis alumnos presentaron un Proyecto en el Concejo Deliberante. Fueron concejales. Las distancias no importaban, había que participar.

-¿Qué tenía de especial la Escuela 34?
-Lo especial que tiene la escuela es que hacía jornadas de 8 horas. En las cuales a la mañana se les daba las materias pedagógicas y a la tarde los talleres. Era una formación integral. Se intentaba que los chicos supieran carpintería y electricidad, para que de esta manera pudieran ingresar en la Escuela técnica y tener un oficio. Porque siempre se les decía que tenían que seguir, no tenían quedarse…

Así es que nuestra escuela ha tenido ex alumnos que han podido llegar a niveles terciarios. Y si no, ser muy buenos en los distintos oficios. Eso lo puede dar una escuela de 8 horas, con una educación integral en la cual siempre se ha tenido como prioridad el ser humano, la persona… el intentar no solamente darle conocimiento y enseñarles que tienen que salir a buscar algo más. No porque lo que haya en la casa sea malo. Sino que la casa sea una base para poder dar un paso más al futuro, para que puedan a ser mejores. Que no se diga, porque vivo en tal lugar yo no puedo llegar a estudiar. No, vos podes! Nosotros te damos las herramientas, vos la tenés que utilizar y llegar.

-Cumple 75 años la escuela. ¿Qué cosas resuenan en vos?
-Vivencias muchas. Lo malo tener que habernos ido varias veces del edificio por las inundaciones. Pero volvimos, pudimos renacer. Como el ave fénix, de las cenizas resurgir. Poder seguir trabajando, que nos había agobiado tener que dejar el edificio pero volvimos, y se siguió formando a los chicos y el poder estar con ellos. Porque en esas horas se les da el desayuno, el almuerzo y la merienda. Y en algunos casos (esto que cuento es de cuando yo trabajaba, no se ahora) era la única comida que tenían. Además nuestro grupo de docentes trabajábamos mucho con las familias, con los chicos, con lo que pasaba. Más en los momentos que estábamos inundados que no se sabía que era lo que iba a pasar. Sí, uno vive los 75 años de una Institución más cuando ha sido nuestra fuente de trabajo y nosotros la cuidábamos.

*La entrevista salió al aire el día Jueves 17 de mayo de 2012, por FM City 90.1, en el programa radial “Tardecitas...y algo más”.
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