“Transmitirle a la gente el amor por lo que hago”

Joaquín Molejón (21), uno de los jóvenes músicos talentosos que honra a los pehuajenses. En más de una ocasión, el público ha apreciado sus cualidades. Actualmente, cursa el 6° año de la Licenciatura en Música Orientación Guitarra en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, luego de haber realizado el ciclo de formación básica en el Conservatorio Provincial de Música “Osmar Maderna”. Sus motivaciones, sus objetivos, sus apetencias musicales y su manera de sentir. Impresiones que nos permiten conocer mucho mejor su apego a la guitarra y el por qué de sus convicciones.


“Mi inclinación por la música –afirma- vino desde muy pequeño, porque en mi casa siempre se escuchó mucha música, desde The Beatles hasta Les Luthiers, desde Yupanqui hasta Beethoven. Recuerdo los cassettes en la mesita del equipo de música. El niño incorpora mucho desde bebé, y creo que eso fue determinante en mi formación”.

¿Y la guitarra por qué?: “como en tantas otros hogares, había una en mi casa, que era de mi vieja de cuando ella estudiaba. Un día llegué y estaba sobre el sillón del living, y bueno, ahí empezó todo…”


OBJETIVOS Y PREFERENCIAS
Al hablar de objetivos, Joaquín expresó su bienestar con la actividad docente: “con el tiempo que ya llevo como docente –responde- tanto en la Facultad como por fuera de ella, me he dado cuenta que es algo que me apasiona, no solo por el hecho de querer transmitirle a ese alumno la pasión que uno tiene por esto, si no porque es un constante aprendizaje de uno: en el aula se genera el conocimiento, a partir de la interacción del alumno con el docente. Un ideal sería para mí poder vivir enseñando y haciendo música”.

En cuanto a sus preferencias, teniendo en cuenta que cultiva la música popular y también la clásica, considera: “me siento más identificado con la música popular, porque tiene mucho más que ver con mi realidad. Me crié entre peñas y guitarreadas, en los festivales de folclore y demás; entonces a la hora de tocar una chacarera o un estilo, hay más vivencias y situaciones que te remiten y que te ayudan a lograr tu propia interpretación. Una de las cosas que me apasiona de la música es que puede transportarte a determinadas situaciones: por ejemplo, cada vez que toco algún estilo de Fleury o una milonga de Yupanqui se me viene a la memoria la llanura, el atardecer en el campo o unos mates en el patio de casa, por nombrarte solo algunas. Y claro que estas pequeñas cosas condicionan la manera de tocar”.

Añade de inmediato: “no obstante el mundo de la música académica es fascinante, y creo que es muy importante para la formación del músico, ya que nuestra cultura está muy atravesada por ella. Además, estudiar música académica, (llámese así a la música centro-europea que fue compuesta aproximadamente desde el siglo XV a la actualidad, y de las cuales se encuentran registros escritos), creo que no es solo tocar una obra de un determinado compositor de época: la música que ahora determinamos “clásica”, en algún momento fue popular, fue creada en un contexto social y político determinado, y para un público determinado. Entonces es necesario también ubicarse contextualmente y conocer la realidad social de la época y el lugar”, para remarcar enseguida “no olvidemos que la música es una de las tantas manifestaciones culturales de una sociedad”.


COMPROMISO Y DEDICACIÓN
Al imaginar un escenario futuro, Molejón no deja de lado la posibilidad de retornar al pago que lo vio crecer: “si bien no veo tan lejana la idea de volverme a Pehuajó en un futuro, -respondió- por ahora voy a continuar acá en La Plata, terminando mis estudios e incursionando otros caminos”.

Pese a su juventud, el joven músico regala un consejo para los niños y niñas de Pehuajó que se acercan a la rama artística:
“La verdad que me resulta complejo contestar algo así, pero lo que si podría contar es mi experiencia personal. Lo que nunca faltó ni falta en mi formación, gracias a mis viejos y a mis profes, es el compromiso y la dedicación. Claro que esto adaptado a mi vida, y según mis intereses y necesidades del momento. Hoy en día la guitarra no ocupa el mismo lugar que a mis 15 años, si bien siempre la consideré y la considero mi compañera.

Lo único que les diría a los pibes es que si quieren tomar a la música como algo importante en su vida, que agoten los medios de formación que tengan a su alcance, sea Facultad, Conservatorio, Institutos o clases particulares, ya que esto les va a ampliar las herramientas para poder expresarse”.

Molejón ha tenido posibilidad de participar en eventos musicales de suma trascendencia. Al respecto, considera que “todo suma a mi formación; siempre lo veo como un aprendizaje. Cada vez que hay público, ya sea en el mejor teatro o en un asado, mi compromiso es el mismo: transmitirle a la gente el amor por lo que hago”.


PING PONG
- ¿Un ídolo?: “Mi viejo”.
- ¿Un deseo?: “Ser feliz”
- ¿Un dolor?: “la muerte de mi padre”.
- ¿Un amor?: “la música”.
- ¿Un deporte?: “fútbol”.
- ¿Un objetivo?: “Vivir de la música”
- ¿José Félix Boses?: “Mi maestro, mi segundo padre”-
- ¿Pehuajó?: “Mi lugar, un cable a tierra”
- ¿Nildo Sandoval?: “Un amigo, un pingazo!”.
- ¿El Conservatorio de Música?: “Mis primeros pasos por la academia”.
- ¿Joaquín Molejón?: “Un apasionado de la música”.
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