Tito Velasco, con lustre y brillo propio

Fue uno de los personajes característicos de Pehuajó durante muchos años. Simple, macanudo, humilde, afectivo. Apasionado del folklore y del fútbol, dividiendo el corazón entre Independiente de Avellaneda y Estudiantes Unidos de nuestra ciudad.Nuestro recuerdo y homenaje, con motivo de haberse cumplido un año más de vida de su amado Estudiantes Unidos

Ejerció dignamente el oficio de lustrador, con perseverancia y voluntad. Transpiró desde el alambrado la camiseta de Estudiantes y sentía como pocos, a través de la radio o la televisión, las campañas del rojo campeón de América y hasta se dio el gusto de ver al rojo, en su cancha, cuando lo apodaban el “Rey de Copas”.

Todos los días, de madrugada, se instalaba en ese hall que nunca duerme, el de la Estación Terminal de Omnibus, entonando una zambita o sacando brillo a un zapato de ocasionales pasajeros. Por las tardes, alternaba en la zona céntrica pero su lugar de preferencia era la Terminal. Cada triunfo de Estudiantes o de los rojos lo vivía a su manera, con amor verdadero por la divisa.

Más de una vez entonó una zambita en la Terminal y soñaba con una presentación escénica, siempre y cuando se decidiera a acompañarlo en guitarra, nada menos que el maestro José Félix Boses.”Apenas Boses se decida, me largo”, exclamaba feliz.

Solía hablar de una relación afectativa irresuelta, una especie de amor platónico que nunca podía definir. “En cuanto arregle el fato, dejo de lustrar”, confesaba a sus íntimos. Era Tito Velasco, querible personaje, que recorrió las calles pehuajenses con su bagaje de sueños e ilusiones, plenos de buenos y apasionados sentimientos.

Así lo documentó el caricaturista Abel Hernández. Tito lustrando en la peluquería de Anastasio Salvador (su cuñado) que estaba ubicada en Yrigoyen y Alsina (hoy edificio Rocha).
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