Te quiero, Pehuajó

Fruto del “lugar que siempre amé y que perdí. Que dejé, pero que físicamente perdí”, sostiene Carlos Alberto Mallavia barrena, autor de la zamba, quien considera además: “mi corazón y mi alma están llenas de mi pueblo, siempre sufrí su pérdida, siempre lo tuve conmigo, viajé más de doscientas veces a ver a mis viejos, a mi hermano, a mis sobrinos. Siempre volví. Como dijo Pichuco “... si yo nunca me fui de mi barrio”.

De mi pueblo
(zamba)

Recitado:)
No es fantástica la vida de la pampa
no es ingrato que pase inadvertida,
si con solo mirar ese paisaje quieto
se alivia el dolor del alma herida.

El saludo amable, la mano tendida
son señales claras de orgullo paisano.
Animales mansos horizonte llano,
en la tierra húmeda un relincho zaino.

Por Corrientes, Rocha conoció tu nombre
Pehuajó te puso cuando te fundó
y María Elena te encontró en la rima
y toda Argentina Manuelita cantó.

Te quiero Pehuajó, allí aprendí a vivir,
tu suelo fue baldío, escuela y casa,
y hoy que no es el tiempo de la niñez lejana junto a tu recuerdo la vida pasa.

Del campo tomaste su larga mansedumbre
y llevas heridas de vieja inundación,
largos terraplenes, vías con herrumbre
retuvieron las aguas salvando la ilusión.

Rodean tu plaza lugares comunes,
la iglesia, la escuela, municipio y el Nación.
Y en Rivera Indarte parque de ilusiones
cada enero es fiesta de danza y canción.

Te quiero Pehuajó, allí aprendí a vivir
tu suelo fue baldío, escuela y casa
y hoy que no es el tiempo de la niñez lejana junto a tu recuerdo la vida pasa.

Letra: Carlos A. Mallaviabarrena
Música: Roque Martínez
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