El teatro es la vida misma

En adhesión al Día Internacional del Teatro (27 de marzo) y del Día de la Mujer (8 de marzo), consideramos propicio dedicar el tributo del mes a la convecina María Esther Pascual, más conocida como “Bocha” Pascual. Pronto a cumplir medio siglo en la actividad escénica recordó sus inicios, habló de las obras y los personajes que le impactaron. De las reacciones del público cuando se identifica con el personaje. El emocionado recuerdo de José Pérez Gegena y Nolberto Lobato. Su admiración por “Panchi” Ananía y su eterno amor por el TIP (Teatro Independiente Pehuajó). Vivencias y deseos de una mujer que cultiva lo que ama y se siente muy feliz.

María Esther se inició en la actividad teatral en 1962. Fue durante su paso por el Colegio Nacional Nocturno, cuando un grupo de alumnos, ante la falta de maquinas de escribir, decidió hacer una obra de teatro para conseguir fondos. “Empecé en el año 1962. Yo creo que amé siempre al teatro. De chica, cuando iba a los grados, al pedir alguien que dijera un versito, siempre levantaba la mano. Además siempre se hacían comedias. Siempre me gustó. En el 62, iba al Nacional Nocturno y éramos 15 o 18 alumnos. No había máquinas de escribir. En el último año iba Pérez Gegena, que siempre fue un gran actor y un tipo que sentía el teatro de alma, de toda la vida. Estaba Lobato también terminando 6° año y pensaron en hacer una obra de teatro para obtener recursos y comprar máquinas de escribir”, contó Pascual.

Aquella obra contó con la prepa ración de Pérez y Lobato. Además de ‘Bocha’, actuaron Marta Cestac, Mercedes Arive, Paca Vicente, Juan Carlos Ortega (que hace poco falleció en Mar del Plata), Angélica Pelizza, Ricardo Farias, Mario Lescano y Jorge Aguarón. “Hicimos la obra de Cassona “Prohibido suicidarse en primavera”. Trabajamos muchísimo porque salía mos del colegio a las 12 y cuarto de la noche y la Cámara de Comercio prestaba una salita para ensayos. Se hizo la obra, la dimos dos o tres veces en el Teatro Español y compramos las máquinas”, recordó la actriz.

UNA LLAMA QUE SE ENCENDIÓ HACE 50 AÑOS
Si bien hubo paréntesis en el quehacer teatral independiente, la actividad de María Esther Pascual, fue permanente. “El 13 de noviembre de este año, si Dios me da salud, voy a cumplir 50 años con el teatro. El 13 de noviembre de 1962 estrenamos “Prohibido suicidarse en primavera”, ahí se encendió la llama o se dio el soplo para que prendiera y no dejé más”, afirmó para luego añadir que “hubo años en que no se hizo nada pero el movimiento de teatro independiente estaba latente”.

Tras el parate, hubo una asistencia técnica con “Pocho” Bustamante y realizaron “La Frontera” de Cureses, porque estaba “La Frontera” de Gu glielmino, que antes la habían hecho “Cuqui” Lecchi, Boyi Torralladona, Mirta Rodesperger. Pascual mencionó que también estaba Sancho, “un señor que era de la DGI, Pulgar, estaba Héctor Larrea, que también trabajaba en la DGI y vivía en la pensión de Cesta”.

A propósito de Larrea, recordó que lo encontró en uno de los viajes a Mar del Plata por los torneos bonaerenses, y le manifestó que había integrado del grupo de teatro que dirigió Francia y que era amiga de Marta Cestac. “Fue una gran alegría, porque recordaba con mucho afecto a Clelia y Marta Cestac”, acotó.

EL NACIMIENTO DEL TIP PARA PERPETUAR LA VIDA TEATRAL
Fue protagonista del surgimiento de la institución teatral, ahora parte importante del patrimonio cultural pehuajense. En tal sentido, Pascual recordó: “en el año 1980, una noche me dice Oscar Pérez, tenemos en una reunión en casa, porque está Panchi Ananía en Pehuajó, a quien no conocía. Y me volví a enganchar nuevamente. Ese día Panchi llevó dos o tres obras, entre ellas “Mateo” que fue la que nos gustó a todos. Y a partir de ahí no paré más, todos los años una o dos obras hacíamos”.

“Nos habían prestado una casa en calle Rivarola, donde estaba Cultura, que era de la familia de la mamá de Panchi. Poníamos dos o tres velas y ensayábamos, hasta que el Sr. Gambero, que vivía al lado, muy amable, nos pasó un cable para que tuviéramos una lamparita. Así hemos andado. Después Penedo, que era del grupo, nos facilitó un lugar donde él tenía el consultorio; corríamos todos los aparatos y ensayábamos. Después estuvimos en KDT, en el Atlético, hasta que se dio esto, la casa del TIP”, relató Pascual, una de las referentes de la vida teatral pehuajense.

Del grupo original de 1980, en el TIP quedan ella y Panchi Ananía, “porque Oscar Pérez está pero hizo su obra, trabaja individualmente y no está en la comisión. Después “El Turco” Yabor tiene su grupo. Se fue multiplicando, Pérez hace por su lado, el turco por otro y nosotros por otro”.

UNA CLAVE: “ENAMORARSE DEL PERSONAJE”Durante su trayectoria ha recogido innumerables satisfacciones, lleva hechas más de 40 obras, siempre se ha enamorado del personaje que le tocó interpretar y si bien resulta difícil elegir una o dos, entre tantas, manifiesto: “Siempre digo que si el personaje no se divierte, no se emociona, el público no lo vive. El aplauso nace cuando vos llegas realmente. “Mateo”, me encantó; la vieja “doña Carmen”, me mató. No sé si fue la primera obra más profunda. También la “india vieja” que hice en La Frontera, una personaje hermosísimo. A mi Discépolo me encanta, lo mismo me pasó en “Mustafá”.

Pero una obra que siempre la recuerdo, es “El Andador”, me llegó muchísimo. No sé, si es porque una es soltera e incide. Cuando hice esta obra que era circular, tiene un tema muy profundo. La dimos un fin de semana en el Salón Blanco. El lunes recibo un llamado telefónico de una señora; me dice ‘Usted, no me conoce. Fui a ver la obra anoche y me gustaría hablar con usted’. Había tenido el mismo drama que tuvo “Rosa” en “El Andador”. No sabés como lloraba esa mujer, no sabía que decirle. Así como reaccionaban en “La Nona” que nadie la quería tener, una mujer me dijo ‘usted no tiene suegra”. Y le contesto que no, y agrega enojada: “Ah que mala, con esa pobre vieja”. Me trató muy mal”.

EL TEATRO ES LA VIDA MISMA
Entre tantos recuerdos, Bocha destaca uno muy especial: la realización de la obra ‘En boca cerrada’. “No me voy a olvidar nunca. Conocimos al autor y enseguida le dije a los muchachos ”este es el personaje’, este mucha cho escribió la obra de su vida. ‘¿Te parece?’, me decían. Seguimos cultivando la amistad y al tiempo comprobamos
era él, había escrito la obra de su vida, con un problema sexual, manifiestó, la obra era hermosísima “, rememoró.

Obviamente, el balance que realiza es por demás positivo: “el 16 de marzo, si Dios quiere, cumplo 72 años. Yo le doy gracias a Dios todos los días. Siempre digo una sola cosa, me faltó tener un hijo. Plantas he puesto mil y me salió bien, libros no he escrito porque no nací para escribir. Tener un hijo como mujer me hubiera gustado pero las cosas no se dieron en la vida. Dios así lo dispuso. Pero la vida me dio cuatro sobrinos a los que adoro. Estoy colmada, tuve una infancia, una adolescencia tan linda, con unos padres muy especiales, unos viejos rebuenazos que me brindaron toda su confianza”.

Al mismo tiempo, la actriz aseguró que en sus inicios existía otra visión sobre la vida teatral. “Cuando yo empecé con el teatro, era como “pecado”. Era mal mirado. A papá no le hacía mucha gracia. A mamá le encantaba, le gustaba mucho el teatro y cantaba muy lindo”, dijo Pascual. Otra situación que recordó, fue la relación de sus padres con su actividad y al poder apreciar sus éxitos. “Cuando hice “Prohibido suicidarse en primavera”, en la obra era la novia de Norberto (Lobato) y en una escena me traía abrazada. Y mamá se preocupaba, ‘te trae abrazada hija, me decía’. ‘Ah! mamá pero con Norberto!!!’, le exclamaba. Y ella me contestaba: ‘pero la señora estaba al lado mío en el palco, y viste…’ Para ella eso era algo tremendo. Tenía esas cosas de gente mayor, en aquella época. Pero siempre me apoyó, en cambio a papá les costó el primer tiempo”, narró María Esther.

EL TEATRO NO ERA BIEN VISTO, AHORA ES UNA TERAPIA
No era una decisión compartida dedicarse al teatro en aquellos tiempos, máxime en pequeñas comunidades. Sobre el particular, “Bocha” señaló: “a mucha gente les parecía que venir a hacer teatro era venir a joder. Siempre estaba mal mirado. Pero todo pasa, ahora siento una gran satisfacción. Si un día no vengo al teatro, lo extraño, es también como mi casa”.

Y ahora con la experiencia obtenida, reafirma que “el teatro es terapia. En este momento, tengo 20 mujeres en una asistencia técnica. Y no sabés lo bien que les hace. Me dicen que suerte que empecé. Mujeres grandes, que han quedado viudas. Siempre le digo a la gente que se siento sola, que hagan algo, teatro, pintura, etc. Que no se queden. Yo ahora veo, con Rosita Pignatón y Pelusa Gramicci que siempre están conmigo en todo, mujeres que han cambiado mucho, lo que han logrado adecuando textos a sus posibilidades”.

“Cumplir 50 años con el teatro es una etapa más. Pienso seguir. No es fácil, pero es lindo. Mucha gente que ha empezado, pero no ha podido seguir, porque están de novio, casados o tienen hijo. Han surgido celos, tanto en chicas como en hombres, y no pudieron seguir”, expresó.

NUNCA SE ME OCURRIÓ IRME
Sus condiciones actorales, fueron epicentro de muchos halagos. Además del aprecio de los coterráneos, los viajeros que se deleitaban con el teatro pehuajense, también se encantaban. “Una vez vino un señor. Estábamos dando “La Nona”, en el teatro Español y llegó un señor que nadie conocía. Fue a Torra y le preguntó al mozo si no había un lugar donde ir. El mozo le dijo por qué no va al Teatro Español que están dando una obra, un grupo de teatro independiente. Y el hombre fue. Cuando termina la obra no espera.

Era el presidente del Instituto de Teatro de La Plata. Habló con Norberto, con Pérez y conmigo y nos dijo si no queríamos irnos para seguir estudiando, porque nos veía muy bien. Pero dijimos que no. En mi caso dije que si sirvo para algo, a Pehuajó le gusta ver teatro. Nunca se me ocurrió irme”, aseguró Pascual.

UN RECUERDO
“Mucho tiempo dormía con una de mis abuelas, que adoraba. Y me contaba todo lo de España. Yo le decía, como una utopía, voy a ir a Samora, donde Ud. vivió. Pienso que fui una iluminada. Pude ir y visitar las aldeas donde vivieron mis abuelos. Volví y parecía distinta. Fue tremendo. Es cierto que hay etapas en la vida, como los hijos, los sobrinos, los nietos. Los años te van sacando asperezas. Escuchas y decís “y bueno que cada uno haga lo que quiera”…

PING PONG
-¿Una frustración?: “no he tenido. Dije que me hubiera gustado tener un hijo y no se dio, pero no es una frustración, Dios así lo quiso”.
-¿El TIP?: “Un amor. El marido que no tuve”
-¿Un rencor?: “en el momen to soy medio loca, si me hacen algo, pero no puedo, después se me pasa”.
-¿Odias?: “puedo no tener simpatía. Pero odiar no”.
-¿Pehuajó?: “mi patria chica. Acá vivieron mis abuelos, mis padres y es el lugar donde me iré también cuando Dios disponga. Es lo mío, donde tengo todo”.
-¿Sos feliz?: “muy feliz, gra cias a Dios”.
-¿Los Pascual?: “un clan, mi familia, un semillero”.
-¿Pérez Gegena?: “mi primer director de teatro. Un hombre al que quise mucho y lo respeté siempre. Alguien que siempre anda dando vueltas por el escenario”.
-¿Norberto Lobato?: “lo quise muchísimo. Uno de mis primeros partener. Una persona única. Un tipo íntegro como toda su familia que también estuvo con nosotros en el teatro. Un amigo, un caballero”.
-¿Oscar Pérez?: “otro partener de toda la vida. Un actorazo que siempre estuvo con el teatro y con el cual seguimos en la lucha”.
-¿Panchi Anañia?: “acá adentro (por el TIP) es todo. Un tipo que me emociona (lágrimas, sollo zos). Es un gran valor, que la gente mucho no lo conoce. Un tipo querible, bueno, transparente, no tiene maldad para nada. Un director de primera. Un tipo que suma. Esto vive por él. Todo lo hace porque lo siente y con amor”.
-¿Un deseo?: “Que el mundo fuera distinto. Que todos pudiéramos ser felices. Que se terminaran todas estas cosas, que aparecen ahora, de muertes, de robos. Cuando yo empecé con el teatro esto no existía. Nunca se cerraba una puerta y ahora vivís con miedo. Quiero la felicidad para todo el mundo. Que no hubiera hambre. Que los chicos no anduvieran drogándose. Toda la vida hubo de todo, pero ahora estamos como en un precipicio. Pero deseo que todo cambie y que el TIP no muera nunca”.
-¿Por qué te apodaron “Bocha”?: “tengo una foto de cuando nací. La cabeza como una bocha, fea, pelada, una bocha de grasa. Una tía empezó de decir “mirá que bochita, bochita”… y quedó. Soy la única de la familia con sobrenombre”.
-¿Qué opinas de María Esther Pascual?: “Que lleva la vida bastante bien. Ha pasado las suyas como todo el mundo, pero ha vivido a full. Tiene sus egoísmos, sus malos momentos. Los sobrinos y los sobrinos nietos la cambian”.
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