Darse a los demás hace feliz y mucho más cuando se trata de los hijos

Celia Bethouart (42 años) y Raúl Osvaldo Pérez (46 años) hace más de 25 años que están juntos. De su unión nacieron 15 hijos, once varones y cuatro mujeres. El primero ya tiene 25 años y el más chiquito tres años. Ellos afirman que es posible sacar adelante una familia numerosa. Solo requiere fuerza de voluntad y ese amor que se realimenta a cada instante, porque los mismos frutos lo multiplican. Ambos coinciden en señalar que “se puede, es posible”. Mirá compartió un hermoso encuentro con Celia, Raúl y 13 de sus 15 hijos, en un clima de convivencia, disciplina y respeto, claves fundamentales para sostener el numeroso grupo.

Raúl, más sereno, de pocas palabras, se desempeña como chofer en la Policía Comunal, donde además de cumplir con las tareas cotidianas asignadas, acepta todo tipo de adicionales que aparezcan. Su trabajo es el único sustento para atender las necesidades de su esposa y de la mayoría de los hijos, dado que los mayores ya trabajan y de esa manera el presupuesto paterno se ha visto aliviado.

Celia, es la voz de la familia, el centro vital de la casa. Ella coordina, organiza todas las tareas y está en cada detalle, con la paciencia y la prudencia que imponen las circunstancias y las naturales limitaciones, que obvia o supera con envidiable empeño. Madre por excelencia,, ama de casa y mujer con
mayúsculas.

25 AÑOS JUNTOS, PLENOS DE ESFUERZOS Y SACRIFICIOS
El año pasado, Raúl y Celia cumplieron un cuarto de siglo de casados. Disfrutan de sus 15 hijos; el mayor tiene 25 y el más chiquito 3 años. Son once varones y cuatro mujeres. “Vivimos 7 años acá en Pehuajó y después 16 años en Guanaco. Desde hace nueve meses estamos nuevamente en Pehuajó. Y aquí se facilitó todo, no hay que andar viajando por cualquier problema o necesidad y además los hermanos mayores le brindan más apoyo al grupo familiar”, expresa Celia.

Obtuvieron una de las viviendas del barrio policial, cercano al conocido Barrio Don Domingo. Si bien las comodidades no son las adecuadas para semejante grupo familiar, como en tantas cosas, prevalece el ingenio y la buena voluntad. No obstante, Raúl nos cuenta que ya piensa en una habitación más “cuando se pueda”, claro está.

LA CLAVE: ORGANIZARSE
Es indudable que la clave de la convivencia está en la organización. En tal sentido, Celia sostiene que “Ahora una tanda ya es grande y se organiza mejor. De los grandes, dos ya tienen su vida, otro vive con mi papá. Otros cuatro grandes ya trabajan, de manera que están para el almuerzo y la cena. Y los 7 chiquitos están acá y son los que necesitan la mayor atención”.

Para Celia y Raúl, poco o nada debe quedar librado al azar, para poder armonizar los quehaceres en la pequeña vivienda. “Hay que organizar la comida, el baño, la ropa”, afirman y ejemplifican: “Está todo organizado. Vienen, se bañan, otros se preparan para ir a fútbol (hay tres que juegan en Defensores) y todo se organiza”.

Nuestro encuentro se produjo en vísperas del inicio del ciclo escolar, una preocupación más y más detalles de organización. Al respecto, Celia señala: “Nos estamos preparando para la escuela. Hay uno que empieza el secundario este año, después van tres al primario, una nena en especial y dos en el jardín”. Acota que los chicos del ciclo primario, desde que regresaron de Guanaco, concurren a la Escuela Sarmiento, donde son trasladados en remis y regresan caminando.

Habría muchos detalles para señalar en cuanto al desenvolvimiento de la numerosa familia, pero todo se ajusta a la inevitable organización. Celia se ocupa de todo el movimiento y la atención de la casa, ayudada por Raúl cuando sus ocupaciones laborales se lo permiten.

Sostiene que acá en Pehuajó “se facilitó todo el cien por cien, porque en Guanaco no tenía las comodidades que tengo acá, por ejemplo para lavar la ropa, aquí la tarea se automatizó” y esto le permite que mientras de lava la ropa puede dedicarse a otras tareas. “No lavo yo, acá lava la lavadora”, comenta Celia y recuerda que en Guanaco era todo distinto, complicado. Lo mismo en el uso del baño o las tareas de la cocina, pues tenemos “agua caliente y fría” en toda la casa.

Recuerda que los años vividos en Guanaco fueron de grandes esfuerzos y sacrificios: “los que hoy son grandes, eran chicos y además había que atender a los pequeños que nacían”. E insiste la joven madre: “se puede y se sale adelante con mucho esfuerzo”.

CUMPLEAÑOS Y BUENA MEMORIA
Raúl se siente complacido con su familia y si es necesario trabaja las 24 horas. “Mientras haya trabajo, no hay problemas”, sostiene y siempre está dispuesto a cumplir con sus obligaciones laborales cotidianas y las tareas adicionales que surjan a fin de incrementar los ingresos y sobrellevar el sostenimiento económico de la familia.

“Los Pérez” tienen festejos de cumpleaños en forma casi permanente. Celia, que sabe de memoria la fecha de todos, aunque a veces suelen surgir algunas confusiones, dice que ya en marzo comienzan y acota que “los únicos meses donde no hay cumpleaños son noviembre, enero y febrero”. Raúl recuerda los primeros nombres de los 15 hijos, en cambio Celia menciona los nombres completos de cada uno.

Ambos hacen los esfuerzos que sean necesarios para poder afrontar el sostenimiento de la numerosa familia y se sienten satisfechos al poder superar los inconvenientes que se presenten de la mejor manera posible.

Y TAMBIÉN VIENEN LOS AMIGOS
En cuanto a la organización de la comida no existen inconvenientes, Esta todo organizado y además la experiencia acumulada es notoria. Se organizan hasta para ver televisión y en el uso de una computadora que incorporaron como elemento de comunicación, información y entretenimiento.

No solo suelen atender a los 12 hijos que comparten la mesa, sino que muchas veces, vienen algunos amigos de los chicos. Los viernes -dice Celia- por la noche, las reuniones suelen ser mayores y todos ordenados la pasan bien.

No hay tiempo para el aburrimiento. “Podés estar tranquila después de las 11 y media o doce de la noche, cuando los más chiquitos se van a dormir. El resto del día entran y salen, van y vienen. Juegan y hacen vida normal como todo chico”, comenta Celia entre otros detalles de convivencia.

Una familia numerosa es posible. A modo de consejo para los matrimonios jóvenes. Se puede pero hay que ser consciente del esfuerzo que significa, con sus dificultades y complicaciones.

UN HERMANO, EL MEJOR REGALO
Alguien dijo alguna vez, y vale la pena analizarlo: “Se equivocan las parejas que tienen pocos hijos para darles lo último que ha salido al mercado, el mejor juguete, la mejor ropa. Un nuevo hermano es el mejor regalo que puedes ofrecer a tus hijos. Las cosas materiales cansan y se olvidan, en cambio, un hermanito es un regalo para toda la vida”.

Y otros, con experiencia en familias numerosas, afirman que no hay tiempo para el aburrimiento, porque la rutina es cambiante. Y por momentos, sabiendo asimilar la particular realidad, “Es divertido. Nunca se está solo”.

Y para cerrar, nos complace destacar la actitud y el ejemplo de sacrificio y amor que percibimos con la familia Pérez, que por encima de dificultades y limitaciones, asumen la realidad que ellos mismos construyeron con “con alegría y optimismo” y que sobrellevan con “humildad y dignidad”.

En definitiva, no hay nada mejor que dar la vida por los hijos y renunciar a la actitud egoísta de pensar, como padres, en nosotros mismos. Darse a los demás hace feliz y más aún cuando se trata de nuestra propia sangre. Y Dios, así lo quiere.

Así se compone la familia

-Raúl Osvaldo Pérez (46): padre
-Celia Bethouart (42): madre

Nuestro homenaje a Celia en el Día de la Mujer

Los hijos:
-Esteban Omar (25 años)
-Miriam Soledad (24 años)
-Nicolás Horacio (23 años)
-Luciano Enrique (22 años)
-Cristian Daniel (21 años)
-Germán Osvaldo (20 años)
-Fabián Ariel (18 años)
-Nelson Santiago (17 años)
-Matías Fernando (11 años)
-Enzo Agustín (9 años)
-Martín Emanuel (8 años)
-Felicitas Antonela (7 años)
-Luciana Valentina (6 años)
-Lucía Catalina (4 años)
-Tomás (3 años)
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