“Los chicos y la comparsa son mi vida. Tengo ganas de seguir y con ellos voy a morir”

Ha cultivado durante años, dos pasiones: el fútbol infantil y las comparsas carnestolendas. En ambas cosas, la siembra ha sido positiva. Héctor Omar Díaz (“Fumique”), a los 76 años de edad, se siente satisfecho y con ganas de continuar su tarea con niños y jovencitos, tanto en la formación de chicos en escuelita de fútbol como en inculcar conocimientos a quienes se identifican con el especial mundo de la comparsa. En este febrero, mes de carnaval, nos pareció propicio referirnos al conocido Fumique.

Estuvimos con él en su casa del barrio Belgrano y en la canchita de “Don Bosco”. “Me pusieron Fumique, porque cuando era chico fumaba. Mi hermano me empezó a decir Fumique y ya quedó”.

A propósito recuerda que un día le preguntó al entonces técnico de Boca, Oscar Sánchez, “por qué solo rendía el primer tiempo. Me preguntó si fumaba y le dije que sí. Entonces, no podes me dijo, se te tapan las arterias y no podes rendir. Y enseguida dejé el cigarro y empecé a rendir. Ah, y también me gustaba tomar un “cinzanito” a la tardecita. Pero un día Sánchez también me dijo que lo dejara, entonces no tomé ni fumé más”.

Su afición por las comparsas ha sido permanente. Este año no se dieron las condiciones y no la formó. Por eso la ausencia de “Los Chicos del Arrabal” en los corsos de la zona. Estuvieron en numerosos pueblos y ciudades de la región. “Mi comparsa siempre fue bailadora de candombe. Entraban bailando y se iban bailando”, sostiene Fumique y remarca que siempre tuvo como prioridad el “respeto por la gente y la gente por la comparsa”. Fuimos por muchos pueblos de la zona y nunca peleamos con nadie. El respeto ante todo, venía una comparsa de Brasil o de otro lado, al final bailábamos juntos”.

Recordó gozoso la participación en corsos infantiles, el triunfo en corsos de Carlos Casares ”cuando estaba el finadito “furi furi”, que si llevaba la comparsa en el corazón. Tuve hasta gitanas en el grupo y gente que vino de Buenos Aires y se integró a la comparsa”.

Fumique considera que todos “los chicos son buenos” y acota que “en una corrida te pueden tocar pero no con maldad. Acá estuvo con comparsa el “loro” Dorronsoro y Merlo. Nunca me tiré con nadie. Yo solo quiero que la gente vea como se trabaja, porque es mucho lo que hay que hacer, los ritmos, el plumaje, el vestuario, por ejemplo”.

No está de acuerdo con los premios que se otorgan porque no están en relación con el costo que tiene una comparsa. Lamenta no haber tenido apoyo de organismos culturales y recuerda con reconocimiento “el apoyo el ex intendente Julio Rodriguez, quien nos mandó a Buenos Aires y ganamos un premio” y remarca que durante 11 años fueron a Trenque Lauquen, pedidos por el intendente Barracchia.

Fumique, se siente feliz y contento por los logros alcanzados. “Lo siento de corazón”, exclama y agradece “a todos, a todos los barrios, los quiero a todos. Les agradezco a los padres, a las madres, a todas las familias”.

“El futbol con los chicos y la comparsa son mi vida. Tengo ganas de seguir y con ellos voy a morir”, afirma finalmente y sigue su ritmo, por las calles del barrio Belgrano y en las tardes en la canchita de “Don Bosco”, ese predio que gestó el recordado Pedro Zapata, aquel saleciano de solidarios sentimientos.
Gracias Fumique, por tu aporte y tu constancia.


* Foto. “Los Chicos del Arrabal”, cuando participaron y fueron distinguidos en los corsos de la Avenida de Mayo, en Capital Federal.
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1 comentarios:

  1. Muy linda la Nota a Fumique. Recuerdo en mis años de baby fútbol haber jugado en el Barrio Belgrano contra sus equipos. Eran partidos duros pero jugados con muchísimo respeto, y ahora al leer la nota se vé qué es lo que inculcaba (e inculca) a los pibes este gran tipo. No sólo un personaje sino también una gran persona Fumique.

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