Las manos de “la Pelu"

Sentirse bien con lo que se hace es fundamental en todo ser humano.

Ahora, sucede que muchos no lo logran o quizás por desmedidas ambiciones generan obstáculos para alcanzar esa meta.

La clave, según dicen los entendidos y según lo demuestra la realidad, radica en hacer lo que a uno le gusta, dentro de las posibilidades que cada uno tenga a su alcance. En otras palabras “sentirse bien con lo que se tiene y no con lo que se quiere”.

Una demostración de esa sensación y ese logro la encontramos en esta artesana, cuyo nombre de pila es Inés Pellegrini, pero que todos conocen como “la Pelu”, una auténtica artesana en limpieza y recuperación de muebles antiguos.

La tarea comenzó hace 8 años aproximadamente, estimulada y orientada por Graciela Muñoz, una amiga de Henderson, con acabados conocimientos en el oficio de carpintería. En forma paulatina se dio el aprendizaje que luego se enriqueció con la ayuda de Dario Arce e Iván Meana, este último ya fallecido. Junto a ellos, fue puliendo la sacrificada tarea artesanal que ahora le permite recuperar a nuevo cualquier mobiliario.

Vemos trabajar a “la Pelu” y se percibe el amor que siente por lo que hace. Le pone todas las ganas con su diminuto cuerpo hasta que las manos le advierten una pausa y hace un “parate” para reponerse de las lesiones temporarias que depara la limpieza y el pulimiento. “Los muebles llegan rotos y se van nuevos”, acota a modo de síntesis.

Trabaja en su casa y a la vista de quien desee mirarla. Desestimó cerrar una cochera para que el trabajo se vea. Una especie de “promo viviente” que no tiene que rendir cuentas al reloj ni a ningún patrón. Se la puede ver trabajar, tanto de día como de noche. “Sabes una cosa –dice “la Pelu”- este laburo es placentero, te pones a lijar, y te desenchufas de todo”.

- ¿Y económicamente que pasa?

“Y te defendes, a veces no tiene continuidad, pero vas tirando. Al menos me alcanza para pagar las cuentas y ayudar a mi hijo que está estudiando en La Plata”, nos comenta complacida de la realidad que le toca vivir, que por encima de las limitaciones la disfruta.

Y que más se puede pedir. En la vida, cada uno tiene un camino marcado en todos los aspectos, pero no todos se dan el gusto de “hacer la suya” con absoluta libertad como “la Pelu”, un ser humano muy especial que hace lo que le gusta y conjuga con el esfuerzo de sus manos el difícil arte de vivir.







Producción fotográfica: María Eugenia Gómez

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