A ti Mones Cazón, en tu centenario..!

Mones Cazón cumple cien años. Como siempre acontece, la centuria da lugar a la reflexión y a las recordaciones. Reflexionar y recordar, dos verbos cuya conjugación hace bien. Recordar para llevar miradas retrospectivas que muchas veces sirven de espejo o de guía a la hora de la reflexión.

Hay mucho para recordar en cien años de vida y se corre el riesgo de incurrir en omisiones. En la vida de los pueblos de interior, todos los habitantes, notorios o no, han cumplido roles fundamentales, que tienen que ver con su crecimiento, su proyección, su identidad.

De manera espontánea, a modo de sincero homenaje, en este día del primer siglo fundacional, el reconocimiento a todos los monescazonenses que con esfuerzos y sacrificios han sabido mantener latente esa identidad pueblerina tan cara a los sentimientos.

Y al citar algunas cosas y algunos nombres, como no recordar a Don Antonio López, que desde el cielo hoy sopla las cien velitas de amado Mones Cazón. Aquel laborioso panadero que tanto me enseñó de la historia lugareña. Si hasta me explicó y me demostró como alimentar vacas con galleta.

Como no recordar las peripecias que había que afrontar por el acceso de tierra. Y como no recordar la lucha, que parecía interminable, por su pavimentación. Fueron muchos los gobiernos que se ocuparon y los vecinos jamás claudicaron. Finalmente, la obra se hizo realidad y hasta pareció que las distancias se acortaron.

Como no recordar los jornadas deportivas cuando se jugaba el clásico entre Atlético e Independiente, en tiempo de la Liga Hendersonense de Fútbol. Vibrantes encuentros, por verdadero amor a la camiseta. Aún conservan mis retinas la vehemencia y la pasión por la camiseta del rojo del gallego González y el fervor de los hermanos Gatti por la divisa de Atlético, por citar algunos. Como no recordar al "Torito" Santesteban, aquel que defendía los tres palos como pocos.

Como no recordar, si la memoria no falla, la inauguración del edificio de la Delegación, junto a Sol López y Pablo Landa, por mencionar algunos acontecimientos municipales.

Como no recordar al Padre Domingo Jaca Cortejarena, aquel cura ortodoxo que tanto trabajó por la evangelización en la capilla San José y que tradujo nuestro Martín Fierro al vasco; o al padre Julio Vicario, que estuvo poco tiempo a cargo de la capilla, pero suficiente para amar a Mones Cazón. Solía decir "Cuando Mones Cazón cumpla 100 años, yo cumpliré 90". No pudo ser, Dios lo llamó antes de este 4 de agosto.

Como no recordar aquellos tiempos de la peña "Los amigos" que generó un gran movimiento cultural y que años más tarde se refleja en "Mones Cazón un pueblo que canta y baila", cuya prédica y proyección se plasma en la voz de Mirta Goldstein, otra vecina monescazonense por excelencia.

Como no recordar al "Chino" Giazzono, luchador de la vida, por tantos momentos de sana bohemia y amistad sincera.

Y si la memoria se exige, los recuerdos son innumerables. Pero como era de suponer me he salido de la huella y seguro que incurro en omisiones. El lector sabrá disculpar.

A todos los monescazonenses o monescazoneros, de ayer, de hoy, y de siempre, un fraternal abrazo en este Centenario. Que San José, el Santo Patrono del pueblo, nos proteja y por su intersección y la de aquellos que partieron, Dios te bendiga querido Mones Cazón.
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