Simplemente “Gardelito”

Leonardo Capristo, para muchos simplemente y afectuosamente “Gardelito”. Vive y siente a Gardel como pocos. Ha investigado y estudiado todo, absolutamente todo sobre máximo cantor nacional. Pasan los años y cada vez se convence más de la trascendencia de Gardel, de su inconmensurable dimensión. Firme, vehemente en todas sus afirmaciones. “Gardel se adelantó a todas las épocas. Es atemporal. Lo que hizo Gardel nadie lo puede corregir y nadie lo puede mejorar”, sostiene Capristo. Y de sus labios brotan cataratas de recuerdos, anécdotas, datos, testimonios, para cubrir muchas páginas.

De una extensa charla con “Mirá”, rescatamos varios pasajes, suficientes para identificarlos con ese “Gardelito” que cuando los argentinos celebremos el próximo Día de la Tradición cumplirá 80 años. Ese “Gardelito”, nuestro, auténtico, pehuajense, que transmite el sentir del “morocho del Abasto”, el de la eterna sonrisa, el que cada día canta mejor:

Y TODO EMPEZÓ EL VIEJO CINE ZURRO

“Mi admiración por Gardel empieza en el año 1942. Había venido del campo, de los pagos de Girondo, Estancia ‘La Pepa’, y no tenía conocimiento del ambiente artístico por mi edad y por estar tan lejos de los movimientos que había, de las últimas novedades.

Un día cuando ya vinimos a vivir en Pehuajó, pasó por el viejo y querido Cine Zurro que tantas alegrías nos dio con sus episodios y aquel hombre, el Negro, que en la salida nos vendía tortas fritas. Ese día íbamos con mi amigo Luis Angel Roncoroni y con Saúl Hoyos y ví un afiche en el hall del cine. Era la estampa de un hombre peinado impecablemente, de una sonrisa que podría ser la propaganda de cualquier dentífrico del mundo y le digo a Tito Scandroglio, mi amigo del alma: Che Tito, ¿qué tal es la película? Y me dice, ‘Si te gusta el tango y te gusta Gardel, tenés que entrar’.

Cuando entramos al cine y la empezamos a ver, al llegar a la parte cuando Gardel canta “Tus ojos se cerraron” en la película “El día que me quieras”, fue algo que nos impactó tanto que nos apretamos las manos de una manera impresionante y comenzamos a llorar los tres. ¡Cómo nos impactó la interpretación!”

“ESE ES EL CANTOR QUE QUIERO CONOCER”

“Mi tío, hincha fanático de Gardel, vivía en ese tiempo en Matadero y era muy amigo de Justo Suárez quien frecuentaba con Gardel. Cuando vuelvo a mi casa, le digo a mi mamá: “Cuando vaya a Buenos Aires le voy a decir al tío que me lo lleve a ver”. Mi mamá estaba lavando y todo quedó en la nada. Al rato, cuando escucho una audición de tango, y lo siento cantar “El Carretero” a Gardel, voy corriendo a gritarle a mi mamá y le digo: “Ese es el cantor que quiero conocer”. Se da vuelta mi madre con cara de asombro y me dice: “Pero hijo, es Carlitos Gardel. Falleció hace muchos años en un accidente de aviación.

En ese momento me agarró una cosa como nunca me agarró en la vida. Fue un impacto que vibró todo ese sentimiento que uno tiene y que a veces no lo puede expresar. Tenía once años y desde aquel momento, comencé a recolectar todo lo que pude. Tuve la suerte de conocer a treinta y dos personas que alternando vivieron con él, que me dieron datos mínimos y después hice un sacerdocio de la vida de Gardel. Todos los coleccionistas hemos hecho una hermandad sin que nadie nos lo pida. Nos escribimos, nos pasamos cosas pero nunca interviene el dinero. Hay códigos que nacieron sin ninguna reglamentación. A veces pienso que en estas amistades debe intervenir el espíritu de Gardel porque nunca se han cortado”.


EL SENTIMIENTO SE RENUEVA

“Tenemos la suerte que nuestro sentimiento se renueva en las nuevas generaciones. Sucede que no están informados. Y se interesan por buscar información cuando es el aniversario de Gardel. No hay difusión exacta, verídica… Dicen que nadie es el dueño de la verdad, pero nosotros nos regimos por el testamento que dejó Gardel, que es irrefutable. De las palabras de él, basamos todo. Después, revistas de aquel tiempo, Caras y Caretas, de 1915 a 1940, hay 200 o 300…

En aquellos años, la gente estaba informada constantemente porque el tango, hasta el 1950, había copado todo Buenos Aires y el nivel de artistas y cantores no se volverá a repetir.

La clave está en que no hay difusión.

Gardel se adelantó a todas las épocas. Es atemporal. Lo que hizo Gardel nadie lo puede corregir y nadie lo puede mejorar”.

UN ARTISTA DE PIES A CABEZA. NADIE LO PUEDE SUPERAR

“En un encuentro con Atahualpa Yupanqui, le pregunté que concepto tenía sobre Gardel. A lo que me respondió: “Un artista de pies a cabeza”. Gardel hizo de su vida un sacerdocio porque de las 24 horas del día, doce las dedicaba a vocalización e impostación de voz. Cuando empezó a cantar tenía 118 kilogramos y lo vemos en la película con 74 kg. Hacía mucha gimnasia y unos esfuerzos terribles porque era de buen comer.

A Gardel no lo puede superar nadie. Todos los cantores y actores con los que he tenido la oportunidad de hablar dicen que fue de otro mundo. Gardel fue de otro mundo. El modo de ser nunca cambió. Gardel las vivió todas, no le podían contar nada. Era un hombre que asimiló todo lo que aprendió y….

Era un constante perfeccionista. En la gira de 1915-1923-1927, tenía una consola chica que la usaba para vocalizar en los viajes, arriba de los barcos”.

63 AÑOS QUE VOY A LA CHACARITA


“Este año se cumplieron 63 años que voy a la Chacarita y tuve la suerte de tener la llave del panteón durante cinco años, de 1980 a 1985. También tengo el Gardel de Oro que me lo otorgó la Asociación Gardeliana. Son satisfacciones que uno va recibiendo sin esperarlas.

Todos los días leo algo sobre Gardel, Magaldi, Corsini, Hugo Del Carril y de todos los que hicieron algo por nuestro tango, por la difusión de lo nuestro. Nosotros estamos perdiendo la identidad. Vienen cuatro tipos que gritan y dicen que cantan. Cantar es una cosa, pero ser cantor es otra. Todos los grandes del mundo lo admiraron.

Gardel tiene otro misterio. Muchas veces estamos reunidos veinte gardelianos y todos creemos que no está cantando para cada uno de nosotros solos, no es para todos, cada cual recoge el mensaje que nos da pero cree que se lo está cantando a él solo”.

HE TENIDO INFINIDAD DE COSAS DE GARDEL EN LA MANO

“Tuve la oportunidad de tener contacto con la ropa de Gardel en la Casa del Teatro. Allí están los trajes que utilizó en Melodías de Arrabal. Cuando visité la casa del teatro estaba de directora Iris Marga y fue quien me hizo pasar a la sala donde estaban los elementos personales de Gardel. La mujer me presentó el traje de Carlos en la película Melodía de Arrabal, una prenda exclusiva para ese film. Cuando lo tengo en la mano, la directora me dice: “¿No se lo prueba?” Y le digo: “Señora, cualquier que se quiera probar este saco le va a quedar muy grande o muy chico”. La directora me respondió: “De las personas que han venido acá, usted es el único que me ha dado la respuesta que yo esperaba porque todos los primeros que preguntan es si se lo pueden poner.

Es sagrado. He tenido infinidad de cosas de Gardel en la mano pero nunca pensando que las voy a tener porque el que las tiene no se desprende. Nosotros teníamos sobre el cofre o cajón de Gardel un poncho que actualmente está en la casa de Gardel y en el tiempo en que dejamos entrar a la gente no nos dimos cuenta y cuando nos quisimos acordar nos faltaban veinte centímetros de fleco. La gente iba lo cortaba y se lo llevaba. Nosotros no lo tomamos como un robo porque yo hubiese hecho lo mismo por tener algo de Gardel”.

¿MOLESTA que la gente te identifique como Gardelito y no como Capristo?

“No. Toda la vida me he peinado así….

Siento que al nombrar a Gardel, es a él a quien le hacen el homenaje. No a mí.

Todos los que se quieren asemejar a Gardel son Gardelitos. Nunca son Gardel. Son diminutivos. Vos vas a Buenos Aires y decís Carlitos y sabés que es Gardel. Le estamos haciendo constante homenaje.

Todos los cantores me han dicho que el mismo cariño y fervor que ponen a la hora de interpretar canciones de Gardel lo llevan a la misma trampa que pone Gardel. Es una trampa lo que hizo Gardel. Hizo las cosas de tal forma, que te absorbe, vos transmitís lo que él hizo y le estás haciendo propaganda constantemente”.

¿Gardel era uruguayo?

“Berta Gardés jamás en la vida de Dios conoció Uruguay. Inclusive cuando llega con los restos de Gardel, que lo bajan en la aduana, para darle el responso, ella no pudo bajar del barco porque estaba descompuesta, venía con Armando Delfino. Lo aseguró y me hago responsable de lo que digo porque tengo toda la papelería. María Berta Gardés jamás pisó Uruguay. Lo de Tacuarembó es un comercio infame que hacen con Gardel. Ninguno, todos juntos, son capaces de hacer algo de lo que hizo Gardel. La personalidad, imponer creatividad…. Propaganda: “No me lloren, crezcan”.

CARLITOS, EL MEJOR EMBAJADOR

“Gardel es el mejor embajador sin cartel que hemos tenido en el mundo y sin costar un centavo. En Francia, lo declararon Huésped de Honor y cantó el Himno Nacional Argentino. Es un embajador argentino y lo seguirá siendo.

Lo será como todos los grandes que dejaron una enseñanza que no se puede corregir porque lo que lograron lo hicieron desde la bohemia y no desde lo comercial. Lo hacían porque lo sentían.

Hoy vivimos en una época que valés por lo que tenés y no por lo que sos. Se han perdido los códigos de vida, vos teniendo plata hacés lo que querés. La gente como no tiene identidad, le están diciendo que tiene que comer, vestir cuando los argentinos en el año 1920 le dábamos enseñanza de vestir a Francia”.

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